La calificación de riesgo de Argentina experimentó una mejora significativa, con Fitch Ratings elevando la nota de CCC+ a B- (aún “altamente especulativa” con perspectiva estable), citando avances en el frente fiscal, reformas económicas y la acumulación de reservas del BCRA. Moody’s y S&P podrían seguir esta tendencia a partir de junio.
A pesar de la mejora crediticia, el mercado sigue asignando a Argentina una “penalidad diferencial” debido a su historial de defaults, manteniendo el Riesgo País (cercano a 500 puntos) a niveles superiores a los que justificarían los fundamentos macroeconómicos.
Los principales desafíos o “señales amarillas” identificados son la dinámica política “empantanada”, la persistencia de la inercia inflacionaria y la recuperación económica heterogénea. Las restricciones cambiarias (cepo) también contribuyen al elevado costo de endeudamiento.
Junio es un mes clave por la posible decisión de Moody’s y, crucialmente, la Revisión Anual del MSCI, donde se espera que Argentina pase de la categoría “Standalone” a “Mercado de Frontera”. Este cambio impulsaría una mayor afluencia de capitales y favorecería una compresión adicional del Riesgo País.
La agenda económica semanal destaca la publicación del IPC de abril (jueves 14/5) como el dato más relevante a nivel nacional, junto con el IPC de EE. UU. y la licitación de deuda del Tesoro.









