Brasil mostró un dominio significativo durante gran parte del partido, sin embargo, se vio obligado a luchar desde atrás después de que el equipo asiático sorprendiera con el primer gol del encuentro. Casemiro, con un cabezazo en la segunda mitad, logró igualar el marcador y, cuando todo indicaba que se irían a tiempo suplementario, Martinelli sentenció la remontada casi al final.
Desde el inicio, la selección dirigida por Carlo Ancelotti tomó el control del juego, manteniendo una mayor posesión de balón y creando diversas oportunidades lideradas por Bruno Guimarães, Matheus Cunha y Vinícius Júnior. A pesar de su dominio, les costó concretar en situaciones reales de gol ante el arco defendido por Zion Suzuki.
El planteo japonés fue más conservador, con líneas replegadas y rápidas salidas al contraataque. A los 29 minutos del primer tiempo, esta estrategia dio frutos cuando Kaishu Sano recuperó el balón en el mediocampo, avanzó hasta el área rival y, con un remate cruzado, sorprendió a Alisson para poner el 1-0.
Este gol no alteró la dinámica del encuentro, ya que Brasil continuó buscando el empate antes del descanso. Vinícius, Lucas Paquetá y Matheus Cunha intentaron sin éxito, encontrándose con la sólida actuación del arquero japonés, quien se destacó en esta primera etapa.
En el arranque de la segunda mitad, Ancelotti realizó cambios, incluyendo la entrada de Endrick para aportar mayor profundidad al ataque. Así, la presión brasileña aumentó, y Suzuki volvió a ser clave al detener un cabezazo de Bruno Guimarães y una jugada en la que, junto a un defensor y el palo, evitó el gol.
Finalmente, la resistencia japonesa cedió a los 10 minutos del complemento. Casemiro, llegando por el segundo palo, conectó un centro preciso con un cabezazo para igualar el marcador 1-1. Esta jugada fue revisada por el VAR antes de ser validada por el árbitro italiano Maurizio Mariani.
A partir de ese momento, el partido se volcó completamente hacia el arco japonés. Vinícius hizo estallar un remate en el palo y Martinelli desperdició una clara ocasión, mientras que Japón apenas lograba inquietar a Alisson, que se concentraba en contener el empate.
La recompensa para Brasil llegó en el último instante del encuentro. En el quinto minuto del tiempo añadido, Bruno Guimarães envió un pase filtrado a Gabriel Martinelli, quien controló dentro del área y, con precisión, definió al segundo palo, sellando el 2-1 final.
Con este triunfo, Brasil evitó el desgaste de un alargue y aseguró su lugar en los octavos de final, donde se enfrentará al vencedor del encuentro entre Costa de Marfil y Noruega, que se llevará a cabo este martes, con la mira puesta en avanzar en busca de un nuevo título mundial.










