Tras la presentación del programa financiero para los años 2026 y 2027, el Gobierno logró reducir la incertidumbre respecto a los compromisos de pago futuros. En respuesta, el riesgo país también disminuyó, cayendo 13 puntos, acercándose al umbral de los 400 puntos. Sin embargo, expertos en economía y finanzas expresaron preocupación por las proyecciones oficiales en torno a la estrategia gubernamental para 2027, un año marcado por elecciones en el que los compromisos de deuda superarían los actuales. GMA Capital advirtió que ‘las necesidades brutas ascienden a US$24.900 millones, es decir, US$5700 millones más que lo previsto para 2026’, destacando un aumento significativo en los vencimientos de capital, que pasarían de US$9300 millones a US$15.700 millones. El análisis también indicó cambios en las fuentes de financiamiento. El programa contempla un superávit financiero de US$3700 millones de 2026, y mantiene como pilares la adquisición de divisas al Banco Central (US$4900 millones) y emisiones en el mercado interno (US$5000 millones). A diferencia de este año, el plan financiero no incluiría nuevos préstamos respaldados por organismos internacionales, aunque se prevén desembolsos de US$5900 millones, además de US$2000 millones en ‘otras fuentes de financiamiento’ aún no especificadas, que podrían ser emisiones de deuda externa. GMA Capital advirtió que, si se cumplen estas proyecciones, las fuentes de financiamiento igualarían las necesidades para 2027, resultando en un balance financiero neutro, aunque con menor margen para manejar imprevistos. Asimismo, los expertos de 1816 señalaron que el uso de los US$3700 millones ‘sobrantes’ de este año podría ser el primer factor de presión sobre las reservas en 2027. En paralelo, enfatizaron que el Ministerio de Economía planea adquirir US$4900 millones del Banco Central para pagar los vencimientos, lo que generaría una demanda total de US$8600 millones sobre las reservas netas. ‘El programa financiero es viable, pero aumenta la presión sobre el Banco Central y los inversores locales. Creemos que Argentina podría considerar un endeudamiento internacional durante este segundo semestre, ya que el riesgo país está cerca de los 400 puntos básicos, el nivel más bajo en más de ocho años’, añadieron. Los analistas de Outlier coincidieron en que el programa gubernamental para el próximo año no es conservador, especialmente en un año electoral, recomendando que el equipo económico busque cerrar acuerdos en la primera mitad de 2027. De esta forma, el riesgo político se vislumbra cada vez más en el horizonte de los analistas. ‘El éxito del esquema dependerá de que un año electoral transcurra sin alterar las condiciones financieras’, señalaron, identificando tres desafíos. En el mejor de los escenarios, el Gobierno podría llegar al cierre de 2027 sin margen financiero y con nuevos pagos de bonos a realizar en enero del año siguiente. ‘En un escenario de continuidad, podría manejarse el desafío, pero una mayor incertidumbre electoral podría tensar la refinanciación de deuda, la acumulación de reservas y la demanda de divisas. Más que un dilema de solvencia, el principal riesgo radica en que todos esos supuestos dependen de una sola variable: la política’, concluyó GMA.










