Las exportaciones del sector alcanzaron los 6.594 millones de dólares, lo que representa un crecimiento interanual del 42,5%. En contraste, las importaciones totalizaron 1.518 millones de dólares, con un leve aumento del 1,9% en comparación con el mismo periodo de 2025.
Estos datos sugieren una transformación en el perfil exportador del país, donde el crecimiento no se debe exclusivamente a los precios internacionales, sino a un aumento sostenido de la producción. En este sentido, la mayoría del incremento en las exportaciones energéticas se atribuye a un aumento en las cantidades despachadas, más que a los precios, que si bien contribuyeron debido al conflicto armado en Medio Oriente, desempeñaron un papel secundario. “Vaca Muerta produce más, y eso es lo que mueve el negocio”, analizan los expertos del sector.
En particular, el petróleo crudo fue el producto que más impulso dio a estas cifras. Las exportaciones de aceites crudos de petróleo crecieron un 47,7% en el semestre, generando ingresos por 4.693 millones de dólares, lo que equivale al 71,2% del total exportado por el sector. Las naftas, con 346 millones de dólares (+41,5%); los butanos licuados, con 231 millones de dólares (+37,3%); y el propano licuado, con 177 millones de dólares (+23%) también contribuyeron al incremento.
En junio, las exportaciones del sector energético sumaron 1.234 millones de dólares, un aumento del 28,5% en comparación con el mismo mes de 2025, siendo los aceites crudos de petróleo los que lideraron esta cifra con 918 millones de dólares y una variación positiva del 24,3%.
Por otro lado, las importaciones energéticas del semestre totalizaron 1.518 millones de dólares, con un incremento del 1,9% respecto al año anterior. Entre los principales productos adquiridos se encuentran el gas natural licuado (418 millones de dólares), la energía eléctrica (356 millones de dólares) y el gas natural en estado gaseoso (74 millones de dólares).
En junio, las importaciones del sector alcanzaron 765 millones de dólares, lo que representa un aumento del 126,5% interanual, principalmente por las mayores compras de gas natural licuado (GNL) y gasóleo. Esta situación se explica por la capacidad de producción de la Argentina, que se sitúa en torno a los 140 millones de metros cúbicos diarios de gas, mientras que la demanda invernal supera los 180 millones, lo que genera la necesidad de importar GNL para cubrir déficits puntuales.
Este invierno, el costo del GNL ha generado preocupaciones en el sector productivo, que señala que los costos son insostenibles. Antes del inicio de la temporada fría, el Gobierno intentó que un privado asumiera la gestión de la compra y distribución del GNL, pero tras no alcanzar un acuerdo en los precios, la responsabilidad recayó nuevamente en Enarsa, tal como se hacía desde 2008.
La novedad en esta ocasión fue que el Gobierno, a través de la Secretaría de Energía, decidió trasladar el costo del GNL importado a la industria sin subsidios, alineándose con la política de que los usuarios paguen el precio real de la energía. Esto provocó que, durante los días más fríos de julio, aproximadamente 130 fábricas a nivel nacional sufrieran cortes de suministro o redujeran su producción ante el incremento del precio del GNL.
Las proyecciones para el cierre del año son alentadoras, con estimaciones que indican exportaciones de combustibles y energía por alrededor de 11.300 millones de dólares para finales de 2026, considerando un precio promedio del barril de Brent de 82 dólares. Este escenario podría llevar la balanza energética anual a superar los 12.000 millones de dólares, muy por encima del récord de 7.815 millones de dólares registrado en 2025.
Además, la inminente puesta en marcha del oleoducto VMOS, que conectará la cuenca neuquina con la costa de Río Negro a lo largo de casi 600 kilómetros, podría acelerar este crecimiento. Se espera que el proyecto aporte una evacuación adicional de 190.000 barriles diarios, alcanzando una capacidad de hasta 550.000 barriles. Para mediados de 2027, se estima que esta capacidad podría situarse alrededor de los 390.000 barriles por día, lo que podría proyectar las exportaciones energéticas de ese año más allá de los 18.500 millones de dólares.










