Su historia empieza con su padre y entrenador, Frankie Verón, quien creció en el barrio Lanzone de José León Suárez sobreviviendo de lo que encontraba en los basurales del CEAMSE para alimentar a su familia. “Mirá de dónde venimos, de muy allá abajo. Vivíamos de traer comida que la gente tiraba, carne vencida o lo que sea. No tenía trabajo y había que darle de comer a la familia, así que me iba con mis hijos mayores a cirujear para poder comer”, recordó Frankie. Este hombre, que tuvo a Carlos Monzón como mentor en su etapa amateur y fue multicampeón, vio su carrera truncada por un accidente en un tren en 1986 que lo dejó con una discapacidad. A pesar de esto, se mantuvo en la competición hasta que la Federación le prohibió seguir luchando.
Lo que no pudo terminar en el ring lo volcó en sus hijos. De los nueve que tuvo con su esposa Marta, cinco son boxeadores en actividad: Luis, Nicolás, Bebu, Maxi y Fabricio. El gimnasio The Beach, ubicado en Avenida Rolón 2269, San Isidro, se ha convertido en un lugar de entrenamiento para 20 a 30 chicos de bajos recursos, que entrenan sin pagar cuota. “Nuestra vida pasó a girar en torno al boxeo. Lo que no pude continuar en el ring lo vi en mis hijos”, dijo Frankie.
Desde el inicio, el proyecto tuvo un gestor clave: Jonathan Acosta, mánager y amigo de Frankie desde hace diez años. Acosta ha acompañado a Bebu desde sus primeros combates, siempre con la visión de que su carrera terminaría en las grandes ligas. “Esto lo planeamos desde el primer día, desde su debut. Y se logró”, sostuvo Acosta. Consciente de las dificultades, agregó que “no fue fácil, pero se llegó. Más siendo de Argentina, cuesta más llegar al mercado estadounidense”.
Francisco Daniel Verón nació en un entorno de exigencia constante. Durante la pandemia de COVID-19, continuó su preparación entrenando en plazas, trabajando como remisero y atendiendo un almacén, al mismo tiempo que cursaba el profesorado de Educación Física en la Universidad de Hurlingham. “El entrenamiento y las peleas profesionales me sirvieron mucho. Durante la pandemia estuve entrenando con profesores de forma virtual e incluso con mi papá, no paramos nunca”, aseguró. Su esfuerzo tuvo su primer gran reconocimiento internacional en marzo de 2021, cuando ganó la medalla de oro en el Torneo Internacional de Boxeo de Estambul, venciendo al medallista olímpico azerbaiyano Karman Sahsuvarli. “Cuando me pusieron la medalla de oro, recordé todo el sacrificio que hicimos”, manifestó.
Ese éxito en Turquía fue el preludio de su participación en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, donde debutó con una victoria sobre el sueco Adam Chartoi en la categoría de hasta 75 kilogramos. Su transición al profesionalismo le permitió acumular un récord de 15 victorias antes de sufrir su primera derrota en agosto de 2024 ante Brandon Adams, entonces noveno del mundo. Para Frankie, esa caída no significó un retroceso. “No peleó contra cualquiera; por algo era el nueve del mundo. Esa derrota lo potenció”, afirmó su padre.
Bebu respondió a esa derrota en julio de 2025, en el Save Mart Arena de Fresno, California, ganando por decisión unánime al mexicano Juan Vladimir Hernández y consagrándose campeón continental latino superwélter del CMB. Las tarjetas señalaron un claro dominio a su favor. “Noté que tuve un buen regreso, me sentí fuerte y rápido”, expresó Bebu. En noviembre de 2025, defendió su cinturón con éxito ante el colombiano Roimán Villa, dejándolo en la lona con una combinación en el noveno asalto. Su victoria más reciente fue en abril de 2026 ante Raúl García, también por decisión unánime. Jonathan Acosta subrayó la importancia de esas tres victorias consecutivas, que abrieron la puerta al evento en el T-Mobile Arena.
Con este historial, Verón se presenta como el séptimo rankeado del CMB en la categoría de las 160 libras, participando en una velada que tiene como pelea principal la defensa del título welter de la AMB entre Rolly Romero y Teofimo Lopez. “Que la pelea de Teófimo con Rollie sea la de fondo le da un plus para que te vea más gente. Es una muy buena oportunidad”, afirmó Bebu. Acosta lo describió como un gran logro en su carrera: “Llegar acá es alcanzar las grandes ligas del boxeo: una cartelera excepcional y ser semifinalista es un orgullo”, resaltó el mánager.
Su oponente, Yoenli “El Diablo” Hernández, originario de Camagüey, Cuba, es conocido por ser campeón mundial amateur de la AIBA en 2021 y actualmente ocupa el primer lugar en la AMB y la Organización Mundial de Boxeo (OMB), así como el segundo lugar en el CMB. Su última pelea resultó en una victoria por nocaut técnico en el cuarto asalto ante Terrell Gausha. Nueve de sus diez victorias han sido por knockout. Bebu lo reconoce abiertamente: “Sabemos que es bueno. Tiene experiencia y aceptamos el desafío porque sabemos que es un buen rival”.
Durante su preparación, Verón tuvo que adaptarse a una nueva categoría de peso (160 libras), lo que requirió cambios en su entrenamiento. “Como subimos de categoría, tuvimos que modificar los sparrings y hacer un entrenamiento más exigente para incrementar la masa muscular. Pero en lo fundamental, todo sigue igual”, aclaró. Frankie ha sido responsable del análisis del rival, marcando estrategias y precauciones. Según Bebu, su estado físico es óptimo: “Tuvimos un buen campamento y estamos listos para la pelea”.
La tensión previa al combate ya ha comenzado a manifestarse. Verón sugirió que Hernández sigue siendo “muy amateur”, lo que llevó al cubano a responder con una provocación. Sin embargo, Bebu prefiere centrarse en el desarrollo del combate. “Me enfoco en la pelea y en dar mi mejor esfuerzo en el ring”, comentó.
La mentalidad de Bebu ha evolucionado a lo largo del tiempo. “En un momento sentía que no lo disfrutaba. Pero luego empecé a entender que si he llegado hasta aquí es por la pasión que tengo por pelear. Busco divertirme y luego el trabajo serio”, explicó. Esa perspectiva también se extiende a su vida académica, donde no se siente presionado por el atraso en sus estudios. “Cuando vuelva, tendré que ponerme al día, pero ahora solo pienso en la pelea. Mis profesores lo entienden”, señaló.
El apoyo desde Argentina ha sido significativo. “Mi papá me cuenta de la cantidad de mensajes que me llegan y de la atención que hay sobre mi pelea en la tele. La gente está muy pendiente”, confesó Bebu. Para todos, su mensaje es de calma: “Estamos bien entrenados y preparados. He enfrentado rivales de su categoría previamente. Vamos a dar una buena pelea”.
La quinta generación de boxeadores Verón, con un nieto también en la disciplina, aguarda con ansias el combate de este sábado. Desde el campamento, Acosta es claro en sus expectativas. “Ganamos esta y la próxima será por el título mundial”, concluyó. Bebu, que repite su objetivo cada vez que ingresa a un gimnasio, no tiene más que añadir: “Voy por el sueño de ser campeón mundial.”










