Este equipo se encuentra instalado en el hospital Marie Curie, ubicado en Caballito. Rubén Rojas, responsable del Departamento de Radiaciones de ese centro médico, explicó que se iniciará su uso con cuatro pacientes diarios, con la intención de aumentar esta cifra progresivamente. Hasta ahora, quienes requerían este estudio debían asistir a prestadores externos, enfrentando demoras que podían extenderse hasta un mes.
Una de las ventajas más significativas del PET-CT es el ahorro de tiempo en la detección de cáncer, para lo que se realizó una inversión superior a $ 1.300 millones por parte del Gobierno porteño. Además, este equipamiento ofrece diagnósticos más precisos. “Esta tecnología permite conocer con mayor precisión la enfermedad y su evolución para que los equipos profesionales puedan tomar mejores decisiones”, subrayó el ministro de Salud, Fernán Quirós.
El PET-CT combina dos tecnologías en un solo aparato. En primer lugar, cuenta con un tomógrafo por emisión de positrones (PET), que fue desarrollado en la década de 1990 y permite observar cómo una célula altera su metabolismo al absorber glucosa. “Los científicos se preguntaron qué pasaría si se administraba glucosa marcada con un radiofármaco, y así este estudio permitió visualizar cómo las células cancerosas presentan un metabolismo incrementado”, explicó Rojas, médico nuclear.
Sin embargo, esta técnica, aunque altamente sensible para identificar malignidades, carecía de especificidad. “Detecta radiación, pero su resolución espacial es limitada; su capacidad para discernir y visualizar órganos específicos disminuye notablemente”, añadió. Era necesario mejorar este método, y la solución fue la tomografía axial computada, que emite una radiación equivalente a 400 placas radiográficas. A partir de ahí, comenzaron a desarrollarse equipos híbridos, como el PET-CT, que combinan ambas funcionalidades.
“Son dos tomógrafos que operan de manera distinta: uno evalúa el metabolismo del tumor y el otro, su localización. En el PET, la radiación proviene de los radiofármacos administrados al paciente, mientras que en el tomógrafo axial, son los rayos X generados por el equipo los que permiten reconstruir imágenes en tres dimensiones a partir de la densidad del tejido. La información metabólica y anatómica se integra, y el software permite reconstruir el tejido de interés, proporcionándonos una imagen completa del tumor”, describió Rojas.
El equipo puede capturar imágenes de todo el cuerpo en un solo ciclo, a diferencia de los procedimientos previos que requerían realizar el PET y la tomografía axial en lugares diferentes. Esto no solo simplifica el proceso para el paciente, sino que también reduce significativamente la exposición a radiación. Así, se logra un diagnóstico más rápido y con menor impacto en la salud del paciente.
Además, el PET-CT ofrece otras ventajas: es crucial para detectar tumores de pequeño tamaño y, al realizar un barrido global, permite identificar posibles metástasis en otros órganos.
“Con el PET-CT se puede determinar hasta qué grado se ha diseminado la enfermedad y, en función de ello, definir el tipo de tratamiento más adecuado, ya sea quimioterapia, anticuerpos monoclonales o radioterapia. Sin embargo, como médico, considero que la experiencia clínica es fundamental, y aunque la tecnología ha avanzado, los pacientes no pueden someterse a PET indiscriminadamente. Existen indicaciones claras para su uso”, agregó el médico.
Desde el Gobierno de la Ciudad informaron que, aunque el PET-CT también puede ser utilizado para otros tipos de estudios, como los relacionados con enfermedades cardiacas e infecciosas, el 80% de las solicitudes provienen de patologías oncológicas. Por ello, se eligió instalarlo en un hospital especializado en esta área. “Cuando se gestionan bien los recursos, lo público puede competir con calidad con el sector privado”, afirmó el jefe de Gobierno, Jorge Macri, durante la presentación del equipo, que forma parte de un plan de mejoramiento de hospitales.










