Desde una perspectiva financiera, la delegación estadounidense subrayó que las actividades del comité, incluyendo “los viajes anuales del Comité Especial a destinos turísticos del Caribe y el Pacífico Sur”, implican un uso ineficiente tanto del tiempo como de los recursos de la ONU.
El Comité Especial de Descolonización, conocido como C-24 por su número original de miembros, juega un papel crucial para Argentina, dado que cada año adopta una resolución por consenso que insta a nuestro país y al Reino Unido a reanudar las negociaciones bilaterales sobre la soberanía de las Islas Malvinas.
En junio pasado, durante la reunión anual del Comité, el canciller argentino, Pablo Quirno, denunció la “militarización” y la “explotación unilateral de los recursos naturales” de Malvinas por parte del Reino Unido, renovando su apelo a las autoridades británicas para que reanuden el diálogo directo sobre la soberanía de las islas.
La propuesta de Estados Unidos para disolver el comité, que solo podría ser aceptada por la Asamblea General, surge en un contexto de alta tensión entre Argentina y el Reino Unido.
El Gobierno argentino ha presentado ante el Tribunal del Mar una solicitud formal de medidas para frenar la explotación petrolera del proyecto Sea Lion en las Malvinas, a lo que recibió una fuerte respuesta por parte del Reino Unido, que incluyó el respaldo explícito a dichas actividades empresariales.










