Este crecimiento en la reventa de prendas se sitúa en un escenario desafiante para la industria textil. Ante una disminución generalizada en el consumo y la competencia de plataformas de ultra rápida moda como Shein o Temu, que afectan los márgenes de ganancia, el concepto de moda circular ha adquirido un nuevo significado, más allá de la sostenibilidad.
En general, el modelo de reventa funciona de una manera similar. Los consumidores llevan a las tiendas de la marca aquellas prendas que ya no utilizan. Las ropa son acondicionadas y luego revendidas a través del ecommerce circular de la marca, a un precio promedio del 55% del costo de una prenda nueva. A cambio, los clientes reciben un crédito que pueden utilizar para adquirir productos nuevos o de la colección circular.
Para las marcas locales, la moda circular se ha convertido en una poderosa herramienta para atraer nuevos consumidores. Estadísticas del sector indican que el 50% de quienes compran ropa de segunda mano a través de canales oficiales son clientes que nunca antes habían adquirido productos de la marca. Esto les permite a las empresas ofrecer una “puerta de entrada” a precios más accesibles, generalmente entre un 50% y 55% del valor de la colección actual, sin afectar el posicionamiento de sus productos.
La estrategia no solo está diseñada para captar nuevos clientes, sino también para maximizar el gasto de los consumidores actuales. Cuando un cliente entrega su ropa usada a cambio de crédito, se genera un ciclo de consumo donde, en promedio, el cliente termina gastando tres veces más que el valor del beneficio recibido.
“Es mucho más potente que un descuento tradicional. Le das crédito a cambio de algo tangible, recibís una prenda que podés revender, y el cliente vuelve y gasta más. Al final del día es como dar un 30% de descuento, que hoy las marcas dan por casi cualquier cosa, pero con valor detrás”, destacó Nick Teperman, cofundador de Pacto Collective, una startup especializada en el diseño e implementación de programas de moda circular.
Además, Teperman enfatiza que estos programas permiten a las marcas ofrecer beneficios reales sin “bastardizar” sus precios mediante descuentos constantes, una práctica común durante períodos de crisis. El modelo de Pacto Collective ya se encuentra operando en 30 tiendas físicas de ocho marcas argentinas, habiendo recirculado más de 80.000 prendas y alcanzando a más de 10.000 consumidores.
Según el emprendedor, la clave de Pacto Collective radica en el uso de inteligencia artificial, que facilita la digitalización del proceso. Este sistema integra el catálogo histórico de las marcas, permitiendo que, al ingresar una prenda de segunda mano al circuito, la IA pueda automáticamente “matchearla” con su descripción, talla y fotos originales. En el caso de prendas más antiguas, la tecnología es capaz de generar descripciones y sugerencias de precios de forma automatizada.






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