Si bien el fútbol estaba quebrado antes de que Milito hiciera su declaración, tal vez tomó conciencia al observar a sus jugadores teniendo que defenderse en inferioridad numérica tras una expulsión errónea y otra tarjeta amarilla que no debió ser sancionada. Milito pudo haber tomado la palabra después de otros que ya advertían las irregularidades, quizás por no tener el valor de enfrentarlas antes, o por temor a las represalias. Puede que también pensara que su antecesor, Víctor Blanco, aún podría utilizar sus vínculos en la AFA. O simplemente esperaba una gran victoria de Racing para despegarse y hacer su declaración. Sin embargo, la revelación de sus inquietudes llegó antes de esa victoria esperada.
El contexto pudiera favorecer a Milito; si debía perder en un semestre donde el rendimiento del equipo fue deficiente, sería preferible que fuera en medio de un escándalo. Al día siguiente de la eliminación, el enfoque se centró en las injusticias sufridas por Racing, en lugar de cuestionar la calidad del plantel en comparación a hace dos años. Este objetivo, principal o secundario, dejó en evidencia que la relación con la cúpula del fútbol argentino es irremediable. Una posible respuesta a esto podría ser una sanción de la AFA. Es importante esclarecer este punto: el Tribunal de Disciplina actúa sobre los eventos ocurridos en el campo de juego o los reportados por el árbitro. Para sancionar a alguien por sus declaraciones, se debería recurrir al Tribunal de Ética. ¿Realmente existe? El año pasado, este Tribunal suspendió al entrenador de Deportivo Morón, Walter Otta, por comentarios que nunca realizó. En ese momento, además, Diego Barroetaveña, quien estaba al frente, renunció en diciembre y desde entonces no ha sido reemplazado; incluso en la página web de la AFA hay un espacio vacío en este apartado. Al parecer, cualquier sanción contra Milito sería orquestada, sin duda, por Tapia y Toviggino.
El presidente de Racing concluyó su declaración con una frase que puede tener eco a futuro: “Estoy a plena disposición para reconstruir nuestro fútbol”. No es el primero en plantear una separación. River, cada vez que tiene oportunidad, reafirma su postura, demostrada en su retirada del Comité Ejecutivo. Estudiantes, por su parte, ya no necesita reafirmar su posición. Por el momento, solo son River, Racing y Estudiantes. Y es importante destacar que se trata de River, Racing y Estudiantes.
Cualquier avance que los una tendrá que superar primero un obstáculo fundamental: la relación entre ellos. La salida de Maximiliano Salas de Racing a River, a mediados de 2025, fracturó el lazo entre los clubes. No obstante, hoy en día se ha restablecido el diálogo no entre los presidentes, sino entre sus segundas líneas. El interés de Estudiantes, por parte de Foster Gille.










