La oposición en bloques considera que la salida de Adorni es necesaria, no solo por los bienes y viajes objeto de investigación, sino también por las mentiras que habría expuesto ante el Congreso. Durante su intervención del 29 de abril en la Cámara baja, al presentar su primer informe de gestión, el ministro coordinador omitió detallar que había declarado más de US$ 500 mil obtenidos supuestamente a través de transacciones en bitcoin.
Las fuerzas opositoras, tanto las más moderadas como las más beligerantes, coinciden en que el caso de Adorni representa un dilema político que el Gobierno debe resolver rápidamente. Se le atribuye a Javier Milei la intención de trasferir al parlamento la responsabilidad de la dimisión del jefe de Gabinete, buscando adoptar un rol de víctima al señalar que intentan ‘derrocar funcionarios’.
La decisión del Senado de convocar a una sesión para el 25 de junio, con la intención de discutir la interpelación y la moción de censura, generó desconcierto entre algunos diputados, especialmente del oficialismo y aquellos que dialogan con el Gobierno, quienes destacan que el escándalo que envuelve a Adorni no solo afecta su cargo, sino que también está paralizando al cuerpo legislativo.
Esta percepción choca con la determinación del Presidente de mantener a Adorni en su puesto. De hecho, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, instruyó a sus legisladores para que no hagan comentarios sobre la situación del ministro coordinador.
La suerte de Adorni podría definirse el martes, cuando se espera que el peronismo, junto con algunos sectores de Provincias Unidas, la izquierda, la Coalición Cívica y ciertos monobloques, intenten avanzar en Diputados con una serie de proyectos que incluirán desde solicitudes de informes hasta la interpelación del jefe de Gabinete con moción de censura.
Aunque no hay certezas sobre el quórum necesario, es posible que se busque que los proyectos sean tratados en comisión, ya que el oficialismo exigirá dos tercios de los votos para cualquier tratamiento sobre tablas al no contar con un despacho.
Con mayoría simple, la oposición podría pedir el tratamiento en las comisiones de Asuntos Constitucionales y Poderes, Peticiones y Reglamento, que están controladas por La Libertad Avanza. Esto marca una clara diferencia con el Senado, donde José Mayans, líder del peronismo, destacó que la Constitución requiere mayoría absoluta de ambas cámaras para la interpelación y la moción de censura, argumentando que en razón de la urgencia del asunto, no deberían ser postergadas.
En el ámbito de la Cámara baja, el PRO, encabezado por Cristian Ritondo, aún no ha definido su postura ante un eventual avance de la moción de censura en el Senado. El jefe de la bancada amarilla se reunirá la semana próxima con la presidenta de la UCR, Pamela Verasay, con el objetivo de formular una estrategia conjunta.
Ambos aliados están tratando de ganar tiempo mientras esperan el desenlace de la sesión del jueves en el Senado y comienzan a establecer diálogos con Martín Menem, quien se ausentó del Congreso esta semana debido a un viaje oficial a Israel.
Ritondo ha establecido comunicaciones con la Casa Rosada, pero hasta el momento no ha recibido respuestas ni de Karina Milei ni de Eduardo ‘Lule’ Menem, mientras sostiene un delicado equilibrio con los compromisos del Gobierno.
La bancada amarilla se encuentra dividida. Mauricio Macri ha solicitado la renuncia de Adorni, aunque el ex presidente cuenta con pocos aliados en la Cámara baja. Fernando De Andreis y Antonella Giampieri, que responde a Darío Nieto, son los más visibles en esta disyuntiva. Álvaro González también podría sumarse, aunque su inclinación es optar primero por la interpelación y luego, de haber los votos y fundamentos necesarios, avanzar con una moción de censura.
En Provincias Unidas, pareciera haber una mayoría dispuesta a asistir a la sesión convocada por el peronismo y otros disidentes, aunque esta cifra podría diluirse debido a la influencia de los gobernadores. Algunos ya están considerando si es conveniente alinearse con los Kirchner. ‘Utilizan un pin de Cristina libre y piden la condena a Adorni’, aseveró una legisladora, señalando la contradicción de la coyuntura.
Los bloques provinciales parecen inclinarse hacia el apoyo al Gobierno, lo que podría ofrecer a Adorni una leve posibilidad de salvación. Sin embargo, un día después, el miércoles 24, el oficialismo planea abrir el recinto para aprobar un acuerdo con los fondos buitre, cuya validez corre peligro si no se firma antes del 30 de junio, juntamente con el proyecto de Súper RIGI. Menem está sopesando la posibilidad de desconvocar la sesión, temiendo que el peronismo pueda apresurar el pedido de interpelación de Adorni.
Estos días serán de gran tensión para el oficialismo en el Congreso, ya que la aprobación del pedido de interpelación obligará a Adorni a comparecer el 2 de julio ante los senadores. Este acto será un interrogatorio en el que el ministro coordinador no podrá acumular preguntas para ser respondidas posteriormente por un equipo de funcionarios. En caso de que los senadores no queden satisfechos, podrán votar la moción de censura, una situación inusual desde la reforma constitucional de 1994.










