El joven cordobés, que desde febrero reside en Gatton, un pequeño pueblo australiano, experimentó un momento memorable cuando saludó al defensor de River Plate. Justo después del gol agónico de Enzo Fernández, se acercó a la zona de ingreso y salida de los futbolistas, junto a sus amigos de Río Cuarto. Tras el final del partido, pudo ver pasar a varias figuras del equipo, como Dibu Martínez, Alexis Mac Allister, Thiago Almada, Colo Barco, Flaco López y Nico Tagliafico.
“Cuando pasa Montiel le digo: ‘Cachete, aguante River’, y me miró enseguida. Tenía una camiseta en la mano y, con mucha ingenuidad, le propuse: ‘Te la cambio’”, relató el hincha. Montiel no solo atendió su pedido, sino que le entregó una camiseta firmada gracias a un auxiliar de FIFA que tenía un marcador a disposición.
“Es un recuerdo para toda la vida”, subrayó Matías, quien estaba en videollamada con su familia desde Río Cuarto en ese momento. “No lo podían creer; hubo lágrimas y mucha emoción. Fue un momento intenso: sentía una mezcla de sensaciones por lo que había ocurrido en el partido y la distancia de casa. Fue un desahogo”, agregó.
Al reflexionar sobre por qué Montiel decidió regalarle la camiseta a él, un completo desconocido, Matías sugirió: “Creo que fue porque lo llamé por su apodo y logramos un contacto visual rápido; la mayoría lo llama por su apellido. Quizás eso ayudó”.
“Él eligió regalarme la camiseta; me debió caer bien. Tendré cara de bueno”, comentó con una sonrisa, anticipando que la camiseta viajará a Australia hasta que pueda regresar a Argentina. “La voy a enmarcar y colgar en la pared, sí o sí”, afirmó.
Matías, de 27 años, había planeado su viaje al Mundial con cuatro amigos desde 2024, pero su mudanza a Australia en febrero complicó el proyecto. “Junté dinero y, por suerte, logré asistir al Mundial. Somos un grupo de cinco: yo salí de Australia, otro de Barcelona y tres desde Argentina. Organizar la logística fue un desafío, pero resultó bien”, explicó.
Los amigos se reunieron en Dallas y vieron el segundo partido de la Selección argentina ante Austria. Posteriormente, visitaron Las Vegas y regresaron para el encuentro ante Jordania, donde Matías adquirió una entrada solo dos horas antes del partido, gracias a una oferta de una chica de una agencia de viaje.
“Pagamos 800 dólares por la entrada, mientras que otros estaban dispuestos a pagar 2000 o 2500. Tuve suerte, ya que fue una locura el precio”, resaltó, satisfecho de haber compartido el partido con sus amigos.
Después de que el equipo dirigido por Lionel Scaloni terminara primero en su grupo, los cinco amigos viajaron a Miami, pero fracasaron en su intento de conseguir entradas para el partido de 16avos de final ante Cabo Verde, debido a los altos precios en la reventa.
“Mis amigos regresaron el domingo a Argentina y decidí quedarme. Por suerte, encontré a un grupo de conocidos de Río Cuarto y me sumé a ellos para ir a Atlanta. Ellos ya tenían entradas, mientras que yo fui a probar suerte. Viajamos diez horas en auto: hicimos un banderazo, vimos a La T y la M, y esa misma noche logré conseguir un ticket para ver a la Selección”, comentó.
Matías sostiene que la entrada “valió cada centavo”, especialmente por el regalo que le hizo Gonzalo Montiel, quien tuvo un rol crucial en el partido al asistir a Lionel Messi en el gol del empate. “Ese día fuimos muy temprano al estadio para disfrutar, ya que era nuestro último partido del Mundial. Estaba justo en el lugar donde salían los jugadores, rodeado de muchos egipcios. Afortunadamente, logramos revertir el resultado, aunque al principio los argentinos la veíamos complicada. Fue una locura lo que se vivió”, recuerda aún emocionado Matías, quien ahora regresa a Australia con un invaluable tesoro en su equipaje.










