Según se informó, la empresa concesionaria Iguazú Argentina S.A. ha elaborado un protocolo específico destinado al desmontaje y resguardo de las pasarelas de este circuito, para prevenir daños permanentes debido a las inundaciones que se prevén para los meses de septiembre y octubre. Esta decisión se basa en informes técnicos de entidades que realizan monitoreo climático y hidrológico en Brasil, que anticipan caudales excepcionales en la cuenca.
Durante una conferencia, los representantes del parque destacaron que el proceso requerirá al menos 40 días de labor y que las pasarelas solo serán rearmadas una vez que se confirme que las condiciones son aptas. “Vamos a rearmar la pasarela únicamente cuando sea seguro hacerlo, ya que no queremos iniciar los trabajos y tener que volver a cerrarla pocos días después. Todo el operativo será programado en función de la información técnica disponible”, indicaron.
La crecida del río no es un fenómeno aislado, ya que el caudal del río Iguazú ha alcanzado casi 10 millones de litros de agua por segundo, cifra que representa siete veces su promedio normal. Esta situación ya había llevado al cierre temporal del circuito en días anteriores.
El clima se ve influenciado por la inminente llegada del Super Niño, fenómeno que, según explicó el meteorólogo Marcelo Madelón, podría generar “lluvias mucho más intensas de lo habitual, con riesgo de inundaciones en amplias regiones”. Madelón advirtió que este fenómeno traerá aguas más cálidas que en eventos previos, y su repercusión podría notarse en la primavera y el verano de 2026 y durante todo 2027.
“Las intensas lluvias en el sur de Brasil están provocando el aumento de los niveles de los ríos Iguazú, Uruguay y Paraná. Y esto es solo un anticipo de lo que creemos que ocurrirá más adelante”, afirmó el especialista. También alertó sobre la insuficiente infraestructura para afrontar estos excesos hídricos, recomendando intensificar las medidas preventivas en áreas urbanas y rurales.
El Parque Nacional Iguazú mantiene operativos los restantes circuitos y permite la visita a los 274 saltos que constituyen una de las maravillas naturales del mundo. Las autoridades subrayan la relevancia de prestar atención a los avisos meteorológicos y de cumplir con las restricciones de acceso, mientras se monitorea la evolución del río y se implementan nuevas medidas de seguridad.
La seguridad de quienes visitan el parque ha cobrado mayor relevancia tras un trágico incidente ocurrido el martes en el lado brasileño de las Cataratas. Un barco turístico de la empresa Macuco Safari, que transportaba a seis turistas neerlandeses junto a dos tripulantes brasileños, volcó en las aguas del río Iguazú durante una excursión habitual en la zona de los saltos.
Todos los ocupantes del barco cayeron al agua y fueron rescatados por los equipos de emergencia de la empresa, así como por el Cuerpo de Bomberos, el SAMU, la Marina de Brasil y el Instituto Chico Mendes de Conservación de la Biodiversidad (ICMBio). Mark Lensink, un joven de 26 años originario de los Países Bajos, perdió la vida por ahogamiento y paro cardiorrespiratorio, a pesar de los esfuerzos por reanimarlo. El turista estaba realizando la excursión junto a su novia y la familia de ella.
El accidente ocurrió alrededor del mediodía, en una de las rutas habituales del recorrido turístico. Posteriormente, los tripulantes y familiares de la víctima recibieron atención médica. Un hombre de 49 años, pariente de Lensink, se encuentra en observación hospitalaria en estado estable. Una mujer de 48 años sufrió una fractura en el pie, y otro familiar fue dado de alta tras recibir atención médica. Los restantes pasajeros y los miembros de la tripulación no presentaron heridas graves.
La Policía Civil de Paraná está llevando a cabo una investigación sobre el caso, recabando declaraciones de los sobrevivientes, familiares y empleados de la concesionaria, mientras que la Marina de Brasil realiza una indagación administrativa para determinar las causas y posibles responsabilidades del accidente.










