En el complejo pero esencial sistema de Vaca Muerta, hay un elemento crucial que permite que el gas natural llegue en condiciones aptas a los hogares y que garantiza el funcionamiento de la industria petroquímica. Este elemento es el procesamiento e industrialización de los líquidos del gas natural, un proceso que no solo previene el ahogamiento de la producción en el pozo, sino que también posiciona a la Argentina como un jugador cada vez más atractivo en el mercado energético global. Para analizar el cuello de botella que enfrenta el crecimiento productivo de la cuenca neuquina y la oportunidad geopolítica que se presenta para el país, Tomás Córdoba, CEO de Compañía Mega, compartió su visión en una entrevista con la periodista Sofía Diamante durante la cuarta edición del congreso de Energía. Para entender la importancia de Mega en la matriz energética, es fundamental considerar su rol como habilitador de la cuenca. De la perforación no solo emerge el metano destinado al consumo residencial, sino también una mezcla rica en hidrocarburos líquidos que deben separarse para su comercialización y adecuación del gas de transporte. “Mega es un actor relevante en el sector de la producción de gas y petróleo porque es un habilitador de la producción”, explicó Córdoba. “Contamos con dos plantas: una en Neuquén y otra en Bahía Blanca. En la planta de Neuquén realizamos la separación primaria del gas para extraer los líquidos del gas natural. Luego, estos se transportan a la planta de Bahía Blanca a través de un poliducto propio, donde se separan en diversos productos: etano, propano, butano y gasolina natural”, añadió. La estructura accionaria de Mega —compuesta por YPF (38%), la estadounidense Dow (28%) y la brasileña Petrobras (34%)— se alinea con la misma lógica de generación de valor que motivó su creación hace 25 años, en un contexto donde la cuenca vivía el auge de Loma La Lata. “El sentido que le dio origen a Mega permanece más vigente que nunca”, enfatizó el ejecutivo, y detalló: “El etano se vende a Dow para la producción de polietileno; el propano y butano se distribuyen tanto a nivel local como para exportación, siendo parte del conocido GLP utilizado en cocinas y calefacción; y la gasolina natural se destina a la exportación para procesos industriales, ya que su consumo en Argentina es casi inexistente.” En línea con lo que sucede en el mercado del petróleo —donde, según se reporta, cada incremento en la producción va destinado a mercados internacionales dada la saturación del mercado interno— los aumentos de volumen provenientes de la mayor actividad en Vaca Muerta apuntan hacia el exterior. “El mercado local de GLP ya está completamente abastecido, lo que otorga a las inversiones de Mega un perfil claramente exportador”, aseveró Córdoba. “La producción adicional que comenzamos a obtener a partir de mayo, gracias a la expansión de la planta de Bahía Blanca, está destinada por completo a la exportación. Nuestras exportaciones están en aumento no porque prioricemos ese aspecto, sino porque hay una demanda creciente en el exterior.” En cifras, la compañía concluyó el año 2025 con ingresos de 650 millones de dólares, de los cuales aproximadamente la mitad provino de ventas internacionales. Con la entrada en funcionamiento de las ampliaciones, las exportaciones ahora representarán la totalidad del volumen adicional. Más allá de los volúmenes, el contexto internacional otorga a Argentina un atractivo estratégico destacado ante la reconfiguración del mapa de abastecimiento mundial. “Este año, más que nunca, se evidenció el valor que representa la ubicación geográfica de Argentina y cómo el país puede posicionarse sólida y claramente como un proveedor de energía a nivel mundial”, analizó el ejecutivo. “En Mega celebramos 25 años de operaciones ininterrumpidas y hemos demostrado ser un proveedor confiable de energía, alejado de zonas de conflicto que podrían interrumpir nuestras operaciones”, complementó. Al ser consultado sobre los clientes internacionales, Córdoba estableció que la gasolina natural se dirige a industrias en mercados como Estados Unidos, mientras que el GLP encuentra su principal cliente en la región, como Brasil, sin olvidar otros destinos globales: “Hemos hecho envíos a lugares como India. No enfrentamos complejidades logísticas. Aunque el destino más eficiente suele ser el regional, actualmente estamos preparados para abastecer a diferentes mercados.” Con respecto a la proyección de que Vaca Muerta alcance casi un millón de barriles diarios de crudo y un importante incremento en la producción de gas rico en líquidos, la infraestructura existente podría convertirse en un obstáculo. Ante este desafío, la estrategia de la compañía se centra en anticiparse a ese aumento de producción. “Estamos en un ciclo de inversiones de aproximadamente 600 millones de dólares, de los cuales la primera parte ya se completó con la expansión de la planta de Bahía Blanca. Esta inversión de 250 millones que comenzamos en mayo nos permitirá incrementar en un 50% la producción de los líquidos del gas natural”, especificó Córdoba. En cuanto a la segunda fase del proyecto, el CEO indicó que ya se cuenta con la aprobación del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI): “Presentamos parte de ese plan de inversión en el marco del RIGI y ya fue aprobado. Disponemos de una inversión aprobada de 360 millones de dólares que nos permitirá aumentar la capacidad de separación, transporte y producción en Bahía Blanca.” El crecimiento de la producción en el yacimiento también exige aumentar la capacidad logística de evacuación en todo el país. “Parte de lo que estamos invertiendo se relaciona con incrementar la capacidad de transporte del poliducto. Estamos sumando dos estaciones de bombeo, una en La Pampa y otra en Río Negro, lo que favorecerá que más producto llegue a Bahía Blanca, maximizando la capacidad de la ampliación”, concluyó.










