Fabián Kon, presidente de IDEA, indicó que la organización busca enriquecer el debate sobre la economía nacional. En una reciente entrevista, señaló que el objetivo del Coloquio radica en establecer una hoja de ruta que promueva la estabilidad con miras al crecimiento, la inversión y la mejora de las condiciones sociales. Kon advirtió que el incumplimiento de las normativas regulatorias desestima las inversiones y el empleo, y enfatizó que el país no debe “rifar la estabilidad de nuevo”.
Además, mencionó que la organización revisó propuestas empresariales de encuentros anteriores, enfocándose en aspectos como el equilibrio fiscal, la reforma laboral, la tributación y la desregulación. Según el dirigente, el coloquio se centrará en discutir si es posible consolidar la estabilidad en la sociedad y crecer sobre esa base. “Esto se puede hacer”, afirmó.
Kon cuestionó la posibilidad de abandonar este enfoque y subrayó: “No tenemos por qué estar pensando en rifar la estabilidad de nuevo”.
En cuanto al análisis comparativo, el equipo de economistas de IDEA identificó seis países para estudiar: Chile, Brasil, Israel, Irlanda, Uruguay y Polonia, todos ellos han superado períodos de inestabilidad. Sobre la situación en Argentina, el dirigente afirmó: “Argentina es un país de inestabilidad crónica e incumplimiento crónico”.
Kon destacó la experiencia de Uruguay, que mantiene una estabilidad en sus reglas económicas. “La estabilidad no está en discusión, pese a que gane un partido u otro”, insistió.
El presidente de IDEA relacionó las expectativas de inversión con las propuestas políticas y la necesidad de respetar los compromisos regulatorios, explicando que “depende de quién gane” en las próximas elecciones. “El inversor lo que mira es que se le respeten los compromisos que tomaron”, agregó. También advirtió que las propuestas de cambio de rumbo generan incertidumbre en el sector empresario.
Referente a la competitividad, Kon mencionó que este será otro de los temas a discutir en el Coloquio de IDEA, así como el equilibrio fiscal y la carga impositiva que enfrentan las empresas. En particular, criticó el impuesto a los débitos y créditos bancarios, señalando que “1,2 es un montón” para las pequeñas y medianas empresas en sus operaciones de cobro y pago.










