Días de intenso tumulto rodearon su gestión, con resultados adversos que mantenían su continuidad en la cuerda floja. La eliminación frente al Xeneize fue el catalizador definitivo que precipitaría su salida como director técnico.
Sobre la suspensión de la conferencia de prensa posterior a la derrota con Boca, Vojvoda comentó: “Yo no tenía problemas en hablar el otro día, me enteré después. Fue una decisión del club. Les dije a los dirigentes que yo no tenía problema en salir y dar la cara. No me iba a esconder por un resultado. Yo estaba dolido, los dirigentes también, y los jugadores… imagínate ese vestuario. Sigo lastimado, golpeado”.
El técnico expresó su deseo de continuar, señalando que encuentra una vía de alivio a través de la actividad. “Cada vez que perdía, en el primer entrenamiento me desahogaba y pensaba en el nuevo partido. Este duelo va a ser un poco más largo porque el desahogo solo lo tengo con la familia, ahora me van a tener que soportar”, confesó.
El club emitió un comunicado donde se confirmó su salida de manera consensuada, tras haber dirigido solo 13 encuentros, con un saldo de 4 victorias, 2 empates y 7 derrotas, 4 de ellas en los últimos 5 partidos.
“Fue una decisión del club, la acepté. Ellos también tienen su voz y la decisión. Soy un empleado. Yo estaba firme, pero entendía la situación. No voy a ser una traba para Racing”, reconoció, dejando claro que aún se sentía capacitado para seguir al mando.
“Soy del fútbol y entiendo los momentos que atraviesan los clubes. En su momento dije que no iba a abandonar a mis jugadores. Decir una cosa y hacer la otra no me hacía sentir cómodo. El trabajo puede ser bueno, pero los resultados no se estaban logrando”, sostuvo Vojvoda.
Asimismo, reflexionó sobre la dolorosa derrota en Rosario, donde su equipo se encontraba 2-0 arriba en el marcador hasta que Boca logró revertir la situación en un lapso de 15 minutos, finalizando 3-2. “Fue muy duro. Ir ganando 2-0… que faltaran 10 segundos para que terminara el partido. Habíamos planteado un plan de juego que se siguió hasta los 20, 25 minutos del segundo tiempo, hasta que empezaron a venir los goles de Boca. Intentamos incomodar a Paredes, no con una marca individual, sino con un pasamanos”, explicó, añadiendo: “Todavía le estoy dando vueltas a los tres cabezazos en el área. Me hago responsable, como se hacen responsables los jugadores también”.
Con respecto a su llegada, Vojvoda abordó el desafío de reemplazar a Gustavo Costas y afrontar las sensibles ausencias de referentes del plantel, como Santiago Sosa y Gabriel Rojas: “Yo acepté este desafío, evalué la condición de Racing. Yo sabía qué plantel iba a conducir. Me tocó un momento de transición y todos lo sabíamos”.
Más tarde, también compartió sus impresiones con otra cadena de sports, donde se le consultó sobre la presión de asumir el cargo tras el exitoso ciclo de Costas. “Internamente no sentí una presión extra. Sé del cariño y bien ganado que tiene de la gente porque fue jugador, fue entrenador y ganó todo. Pero bueno, uno a veces tiene que poner en riesgo algo”, aclaró.
El lunes por la mañana, Vojvoda se reunió en el Cilindro con Milito y Sebastián Saja, quienes le comunicaron la decisión de despedirlo. Resumiendo esa conversación, comentó: “Fue una charla muy simple, con un trato muy cordial, de dos personas que estaban dolidas. Me dijo que los resultados no se están consiguiendo y que iban a tener que dar un cambio a esto. Yo acepté eso. No hay mucho más para decir”.










