Los datos provienen de la consultora EcoGo, que analizó información oficial sobre el saldo de créditos vigentes en los hogares y lo comparó con el ingreso familiar promedio del sector privado. Este indicador no se refiere a la morosidad, sino a la carga que representa la deuda por préstamos al consumo en la economía familiar.
La última medición, correspondiente a agosto, indica que los saldos de los dos principales canales de crédito (bancos tradicionales y entidades no financieras) equivalen a 1,4 ingresos mensuales por hogar.
En términos numéricos, esto representa aproximadamente 2,5 millones de pesos por familia. Cabe destacar que esta cifra solo incluye préstamos para consumo, y no abarcan créditos hipotecarios ni prendarios, que podrían duplicar el monto.
De esta suma total, alrededor de 1 ingreso mensual se atribuye a los bancos, mientras que el resto corresponde a billeteras, fintechs, cadenas comerciales y otras entidades. La comparación se fundamenta en la masa salarial total del sector privado, tal como lo publica el INDEC.
Aunque la cifra de agosto no establece un récord, se mantuvo en niveles elevados registrados por EcoGo. En comparación con el año anterior, se observó una leve caída (pasando de 1,5 sueldos en agosto de 2025), aunque en relación con principios de 2024, el indicador se ha duplicado.
El mayor registro sigue perteneciendo a enero de 2018, donde la deuda con bancos y billeteras alcanzaba 1,6 salarios promedio. La ligera mejora observada en el último año se debe, según lo señalado por el director de EcoGo, Sebastián Menescaldi, a la disminución del peso del financiamiento bancario, que resulta ser el más oneroso para las familias.
A pesar de que el crédito al consumo de entidades no financieras todavía es inferior al volumen otorgado por los bancos, se encuentra en tendencia ascendente, alcanzando en abril de este año un pico del 27% del total otorgado a las familias para consumo.
EcoGo también ha detectado un leve cambio de tendencia, mostrando que, de manera gradual, las tasas de interés que enfrentan los individuos por los créditos están desacelerándose. “Las tasas promedio de colocación continúan en descenso, posiblemente a raíz de las refinanciaciones”, destacó Menescaldi.
Las refinanciaciones se refieren a los acuerdos entre deudores y acreedores para lograr plazos más extensos o tasas más bajas que faciliten la normalización de los pagos. Hasta agosto, 392.000 deudores lograron refinanciar sus saldos impagos, lo que representa el 3,58% del total de créditos vigentes, sumando casi 3 billones de pesos renegociados.
El estudio también analizó el grado de morosidad de las entidades no bancarias que otorgan préstamos, estimando esa cifra en un 30%. Un aspecto crítico es la deuda considerada irrecuperable, es decir, aquellas que tienen más de un año sin pago.
En agosto, cerca del 15% del total prestado por billeteras virtuales, fintechs, cadenas comerciales, cooperativas y casas de préstamos a sola firma era catalogado como incobrable según la base de datos del BCRA. Este porcentaje era de 4,6% un año atrás.
El análisis por rango etario revela que los jóvenes son los más afectados: “Para los menores de 25 años, la morosidad es del 43,6%, mientras que para los grupos de 25-34 años y 35-44 años es del 38,9% y 34,3%, respectivamente”, detalló EcoGo.
El lunes, el vicepresidente del BCRA, Vladimir Werning, consideró que la morosidad del crédito ha alcanzado su punto máximo y anticipó una caída en los próximos meses. Asimismo, el vice de Santiago Bausili en la entidad monetaria descartó la posibilidad de un auxilio oficial para reducir los niveles de atraso en las deudas familiares, indicando: “No hemos observado ningún beneficio que supere los costos que generan. Esas medidas solo crean riesgo moral y propensión a la falta de pago”.










