“Trabajo para hacer lo que me gusta, que es el ciclismo. Creo que no hay mejor cosa; lo hago porque me apasiona y trato de llevarlo a cabo de la manera más profesional posible”, expresó en una call telefónica desde la otra parte del mundo.
Kalejman subrayó que su emprendimiento cubre el 100% del financiamiento de su carrera, ya que no recibe apoyo de ninguna otra fuente. “No tengo becas. Me prometieron una después de que salí campeón panamericano el año pasado, pero nunca más me contactaron. Ojalá aparezca ahora, tras el oro en los Suramericanos. Es algo que critico de Argentina, porque es difícil competir para tu país y no recibir apoyo. Pero es lo que hay. No me quejo, es la realidad”, aseguró el ciclista de 22 años.
“Tampoco tengo sponsors privados. Aunque recientemente, estuve en contacto en China con una reconocida marca de bicicletas a nivel mundial que podría considerarme para un patrocinio. Pero por ahora, todo lo financio a través de Digital Station”, agregó.
¿Qué es Digital Station? Se trata de un comercio dedicado a la venta de celulares y accesorios electrónicos, que comenzó a gestarse en la mente de Mateo cuando tenía 14 años. Esta idea se concretó a los 17 y hoy realiza operaciones en tres locales en San Juan, además de planear la apertura de uno más en Buenos Aires a fines de 2026.
“Desde chico me interesó tener mis propios emprendimientos. Acompañaba a mi padre a reuniones; él tiene fincas de uvas y se dedica a la construcción, entre otros negocios. Me atraía verlo trabajar y negociar. Siempre vendía algo en la escuela. Con 11 o 12 años vendía pulseras a mis compañeros para ganar algo de dinero. A los 14, me centré en la tecnología”, recordó.
Con una aguda mirada empresarial, Mateo notó que en su ciudad no había buenas fundas para celulares. Comenzó a comprarlas en línea y luego las revendía. Luego decidió expandir su negocio, vendiendo su celular para comprar dos usados que luego revendió. Con el tiempo, su operación creció tanto que tuvo que localizarse en un café debido a la afluencia de clientes.
“Al principio, a mis padres no les gustó la idea de que abriera un local. Pensaban que, con 17 años, debería concentrarme en estudiar y en el deporte. Pero terminó aceptando, en parte porque ser un chico de 17 años manejando una caja con varios celulares era arriesgado. Así que monté el negocio, invirtiendo lo que tenía, y lo registré a nombre de mi hermano porque todavía era menor de edad. Mi padre me brindó apoyo, incluyendo al contador que me ayudó a mantener todo en orden desde el inicio”, compartió.
– Con el gusto por los negocios y el local funcionando, ¿consideraste estudiar algo relacionado a esa área tras terminar la secundaria? “Desde pequeño, tenía en mente estudiar Economía Empresarial, algo que me interesaba mucho. Planeaba inscribirme en la Universidad Torcuato Di Tella, pero con el ciclismo y mi negocio, se me hizo muy complicado y decidí no hacerlo. Ahora no tengo tiempo; mi día está completamente ocupado entre el gimnasio, el trabajo y mis entrenamientos”, contestó.
– ¿Cómo equilibras tu carrera deportiva con tu faceta empresarial, considerando tus constantes viajes por competiciones? “Actualmente, tengo un equipo de 20 personas que trabajan para Digital Station. Cada tienda cuenta con un gerente. Mi madre me ayuda y se encarga de la administración, lo que me permite concentrarme en el ciclismo”, explicó.
– ¿En qué consiste el nuevo proyecto que te llevó a China? “Quiero lanzar una marca personal de productos electrónicos, especialmente diseñados para la recuperación de deportistas. Hay cosas que noté que están faltando en Argentina o que no están bien comercializadas, así que decidí aventurarme. Vine a diseñar los productos y construir la marca, que se fabricará en China. Ahora, esperamos que llegue el contenedor de productos a Argentina en unos 50 días para lanzar la marca”, agregó.
Aunque el eje de su viaje a China fue profesional, Kalejman no se separó de su pasión por el ciclismo y llevó consigo dos bicicletas, una de ruta y otra de contrarreloj. “Si dejas de entrenar cinco días, pierdes lo que lograste en tres meses”, afirmó. Su enfoque sigue siendo el ciclismo, un deporte que comenzó a practicar a los 14 años tras haber jugado al rugby y practicado artes marciales mixtas.
“Mi madre práctica Mountain Bike y un día me animé a salir con una bicicleta prestada. A los 16, competí por primera vez en un campeonato argentino y conseguí un tercer puesto en la contrarreloj. Me entusiasmé mucho. Me atrapó la idea de que a través del esfuerzo se logran resultados. A medida que mejoraba en mis entrenamientos, los resultados en las competiciones también llegaban”, relató.
Kalejman se destacó rápidamente y se unió al Sindicato de Empleados Públicos (SEP), un equipo de su provincia con licencia continental que le permitió participar en la prestigiosa Vuelta a San Juan en 2023. Posteriormente, recibió una oferta de un equipo de Portugal, atreviéndose a competir en Europa. Al año siguiente, también corrió para un equipo español.
“En mi primer viaje estuve varios meses y fue duro. Me había preparado para ganar, pero no lo logré, mientras que en el segundo viaje, ajusté mi estrategia para las subidas, lo que me permitió clasificar entre los primeros en algunas competencias”, contó.
A lo largo de su trayectoria, recibió ofertas de equipos profesionales, incluyendo a uno importante, que le pedía residir en Europa de manera permanente, lo que significaba tener que abandonar su emprendimiento. “Decidí volver a Argentina y concentrarme en la selección”, explicó.
Con la camiseta argentina ha tenido logros significativos, como su victoria en la contrarreloj del Campeonato Panamericano de Punta del Este el año pasado y un reciente oro en los Odesur de Santa Fe. Sin embargo, también ha enfrentado momentos difíciles.
En 2024, durante su preparación para el Mundial de Ruta de Zurich, sufrió una caída que le ocasionó una lesión en la columna. Se entrenó inmediatamente después de esta, pero el día de la carrera no pudo competir debido a un problema técnico con su bicicleta.
El año anterior, en los Juegos Panamericanos Junior de Asunción, tuvo que enfrentar otro contratiempo. Aunque ganó la contrarreloj, el equipo colombiano reclamó una irregularidad en su bicicleta, lo que llevó a la anulación de su marca. “Ese oro reciente que gané en Rafaela significó una revancha”, afirmó, añadiendo que, después de aquellos tropiezos, su deseo de mejorar sigue intacto.
“No compito por un beneficio económico, sino por una satisfacción personal”, concluyó este joven soñador que aspira a alcanzar grandes metas en el ciclismo y en sus negocios, con la vista puesta en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, para lograr la clasificación que Argentina aún no tiene.










