Esta filosofía ancestral china postula que el equilibrio entre las personas y su entorno depende, en gran medida, de la energía que fluye en el hogar. Por ello, sugiere realizar cambios menores que potencien las energías positivas y favorezcan la llegada de nuevas oportunidades.
La puerta de entrada es vista en el Feng Shui como el principal acceso a las oportunidades en la vida. Beltrán aconseja realizar una limpieza exhaustiva, tanto por dentro como por fuera, utilizando una mezcla de agua, sal y vinagre.
El procedimiento es sencillo: en un recipiente, combinar agua del grifo con un puñado de sal y un chorrito de vinagre. Luego, con un paño bien escurrido, aplicar la mezcla sobre toda la superficie de la puerta.
La especialista explica que este ritual contribuye a eliminar las energías negativas y a abrir espacio para las positivas. Es fundamental verificar que el material de la puerta sea compatible con el vinagre antes de proceder con la limpieza.
Otro de los consejos que ofrece la experta es dejar de reservar la vajilla, las copas o los objetos especiales solo para ocasiones especiales. Según el Feng Shui, usar lo mejor en la vida cotidiana es una manera de atraer la prosperidad y disfrutar de la abundancia en el presente.
Beltrán sugiere que se debe dar lugar a esos objetos en la vida diaria, en lugar de destinarlos únicamente a celebraciones. De este modo, la abundancia se convierte en parte de los pequeños placeres diarios.
Finalmente, se enfoca en la decoración. La experta recomienda rodearse de elementos que cada persona asocie con la riqueza y el bienestar, como detalles dorados, artículos lujosos, cuadros que reflejen paisajes abundantes, fuentes de agua en movimiento o lámparas de sal, entre otros.
La clave no está en acumular objetos decorativos, sino en seleccionar aquellos que evoquen una sensación positiva y se vinculen con la idea de abundancia. “Todo aquello que te haga conectar con la riqueza y la prosperidad”, concluyó la especialista.










