No obstante, diversas voces dentro de la administración libertaria señalan que existe un clima de desconfianza y descontento que se había ido acumulando en los últimos meses, deteriorando su relación con la exsubsecretaria. “Siempre todo es acumulativo. La salida es algo más profunda”, destacó una persona cercana a los acontecimientos en la quinta de Olivos.
Aquellos que conversaron recientemente con Agudiez la describieron como afectada por las circunstancias que la alejaron de Karina Milei, la secretaria general de la Presidencia, con quien había mantenido una relación cercana. Su puesto aún no tiene un reemplazo designado, aunque se espera que la Casa Rosada resuelva esta situación durante la semana.
Agudiez estaba a cargo de la planificación operativa de la Secretaría General, que incluía la gestión de la Casa de Gobierno, la Residencia Presidencial de Olivos y la de Chapadmalal, así como otras sedes administrativas. Hasta el mismo viernes, seguía participando de la implementación de las últimas modificaciones en la residencia presidencial, a pesar del desplazamiento de su cuñado, Osvaldo Javier Sosa, a quien algunos conocían como el “intendente”, apodo que ella misma atribuyó de manera irónica.
Su renuncia se hizo pública el fin de semana, en el marco de una reestructuración que contempló la disolución de la Administración General de la Residencia Presidencial de Olivos, cuyas funciones fueron reabsorbidas por Casa Militar. Esta decisión, que incluyó una reorganización de la seguridad presidencial, resultó en la reubicación de más de 40 empleados y el despido de otros 12.
“Milei no los podía ni ver y Sosa se mandaba mil cagadas. Todo muy burdo”, resumió una fuente bajo estricta reserva. “Siempre que había alguna tarea en la campaña, ella se la ofrecía a él. Milei se lo montó en un huevo desde el minuto uno porque era un vago. Mario es el que hace todo”, comentó un referente del entorno libertario.
“Mario” se refiere a Mario Suli, secretario y asistente personal de Milei desde la campaña presidencial, que suele ser reconocido por su gorra de visera y su barba tupida.
La filtración a la prensa sobre el nuevo esquema de responsabilidades en la residencia presidencial sorprendió a muchos, dado que se produjo el jueves pasado, mientras el oficialismo diseñaba una estrategia comunicacional para mitigar el impacto del asunto. En este contexto, varias fuentes oficiales han señalado a la exfuncionaria como responsable de estas “filtraciones”, subrayando un aumento en la “desconfianza” interna.
En medio de versiones contradictorias, existen relatos sobre una discusión reciente entre Agudiez y Karina Milei; sin embargo, desde el círculo cercano a la secretaria general evitaron pronunciarse sobre este incidente.
A pesar de la buena relación que había cultivado con Karina Milei desde 2021, tras distanciarse de Ramiro Marra, quienes están en el oficialismo aseguran que Agudiez actuaba como “asistente” de Milei en cuestiones menores. “Cumplía un rol de secretaria. No era su mano derecha en términos de gestión”, puntualizaron fuentes del entorno.
Tras oficializarse su salida mediante una resolución administrativa en el Boletín Oficial, varios miembros del espacio se pronunciaron a través de las redes sociales. “Roma no debe pagar a traidores. El que te caga a vos, después caga al que lo usó para cagarte. Porque el que vende una vez, vende siempre. No es lealtad. Es oficio”, declaró Marra en su cuenta.
Por otro lado, la diputada Marcela Pagano acusó a Agudiez de utilizar recursos y personal de la quinta de Olivos para su empresa de catering. Sin embargo, en Balcarce 50 restan importancia a las acusaciones de la legisladora y sostienen que corresponde a la Justicia investigar el asunto.










