Ubicada a solo 14 kilómetros de Mar del Plata, una de las ciudades más visitadas por el turismo argentino en verano, se encuentra un balneario que parece de otra provincia. Santa Elena se halla sobre la ruta provincial 11, en el kilómetro 501, entre Santa Clara del Mar y Mar de Cobo. Perteneciente al partido de Mar Chiquita, este lugar se caracteriza por un ritmo dictado por la marea, el viento y el calendario de festividades locales. La proximidad a un importante polo turístico otorga un valor particular al destino, permitiendo a los visitantes disfrutar de los servicios de una gran ciudad y a su vez regresar a un tranquilo pueblo con calles amplias, viviendas bajas y playas donde la multitud es una rareza. Una costa poco convencional La costa de Santa Elena desafía la imagen de llanura arenosa que predomina en gran parte del litoral bonaerense. Aquí, los acantilados y caletas dibujan un paisaje que se extiende en tramos amplios, ideal para caminar durante horas sin cruzarse con muchas personas. La arena es suave, el entorno es agreste y los atardeceres brindan postales memorables que muchos visitantes retienen tras su regreso. En el interior, se pueden encontrar dunas, bosques de tamariscos y la proximidad de la laguna de Mar Chiquita. Esta combinación de médanos, arboleda y agua proporciona al lugar una identidad natural singular, especialmente por su cercanía a una gran ciudad. Además, el mar, con su tono celeste cristalino, se encuentra protegido por vecinos que implementan prácticas de reciclaje y conservación ambiental para salvaguardar la costa. Un origen vinculada a la agricultura La historia de Santa Elena es breve y muy documentada. El pueblo nació como una extensión de la estancia El Casal, ocupando un área de 200 hectáreas, y fue fundado por Antonio Orensanz. Su oficialización data de 1948 y su nombre proviene del arroyo que cruza la región antes de desembocar en el océano Atlántico. La planificación urbana refleja su vocación marítima, con calles que rinden homenaje a navegantes y hombres del mar de diversas épocas, coexistiendo con una estética rural visible en las viviendas, terrenos extensos y la vegetación que separa cada hogar. La urbanización, baja y dispersa, destaca la diferencia con los balnearios vecinos. El casco histórico, de dimensiones reducidas, se puede recorrer a pie y alberga la capilla Exaltación de la Cruz y la plazoleta Islas Malvinas, un tributo a los soldados argentinos caídos en la guerra. Cercano a la desembocadura del arroyo se mantiene un bar y pulpería fundado en 1918, que ha perdurado a lo largo de más de un siglo. Actividades en comunión con la naturaleza Para quienes buscan entretenimiento, Santa Elena ofrece opciones que se integran con su entorno. La pesca deportiva es la actividad más arraigada, especialmente en las inmediaciones de los acantilados, y ha dado lugar a la venta de pescado fresco en el pueblo. También hay senderos costeros para caminatas, paseos a caballo y, a poca distancia, se encuentra la Albufera de Mar Chiquita, un ecosistema único en el país propicio para el avistaje de aves. Situado en el corazón del corredor de playas del sudeste bonaerense, Santa Elena es una excelente base para explorar Santa Clara del Mar, Mar de Cobo y Mar del Plata sin necesidad de cambiar de alojamiento. Durante la temporada alta, se organizan ferias y eventos locales que animan la vida del pueblo, manteniendo su esencia tranquila. Gastronomía en su esplendor La oferta culinaria fusiona dos tradiciones: la del mar y la parrilla. Aquí se pueden degustar pescados y mariscos frescos en restaurantes familiares con un ambiente acogedor, además de una identidad culinaria que eleva a la empanada como su símbolo. Las más populares se cocinan en horno de barro, utilizando carne cortada a mano y un repulgue artesanal, siendo preparadas por manos locales que mantienen recetas transmitidas de generación en generación. Los visitantes frecuentes suelen comparar las versiones de empanadas en distintos puestos. Esta tradición se celebra anualmente durante la Fiesta Regional de la Empanada Costera, donde la plaza principal se llena de puestos de comida, espectáculos y ferias de emprendedores, atrayendo a vecinos, chefs y turistas de localidades cercanas, con concursos y degustaciones que convierten el arte culinario en una celebración colectiva. Cómo llegar Para quienes deseen visitar Santa Elena, el recorrido más directo comienza en la autopista que conecta Buenos Aires con La Plata, siguiendo luego por la ruta provincial 2 hasta el enlace con la ruta 11, que recorre gran parte de la Costa Atlántica bonaerense. Desde allí, se accede al partido de Mar Chiquita y, poco después, se llega al balneario. Otra alternativa es continuar por la ruta 2 hasta Mar del Plata y, desde allí, tomar la ruta 11 hacia el norte unos kilómetros.










