La cuenta regresiva avanza en el Congreso, con el final del año próximo y dos eventos importantes que interrumpirán la actividad legislativa: la visita del Papa y las elecciones en Estados Unidos, a las que asistirán varios miembros de La Libertad Avanza. Como resultado, el oficialismo deberá acelerar su ritmo si desea cerrar el año con dos proyectos clave.
El primero a considerar es el Presupuesto 2027. Sería arriesgado que el Presidente inicie su último año de mandato sin una guía clara aprobada por el Congreso, especialmente en un año electoral. El debate sobre esta “ley de leyes” comenzó hace apenas una semana y, con la visita del Papa y el proceso electoral en curso, la sesión para su aprobación en la Cámara de Diputados se prevé para el 18 de noviembre, únicamente 48 horas antes de que venza el plazo. Todo indica que, debido a esta situación, la Casa Rosada podría convocar a extraordinarias; de lo contrario, el Senado tendrá escaso tiempo para dar su aprobación definitiva a la iniciativa.
Otro tema que requiere atención urgente es la reforma política, la cual debe estar definida antes del 2027 si se desea implementar en las próximas elecciones. La Cámara Electoral instó al Congreso a establecer las normas con anterioridad al año electoral, advirtiendo que “es necesario contar con seguridad y certeza”. En otras palabras, si La Libertad Avanza piensa eliminar las PASO para el próximo año, deberá actuar rápidamente en este frente, que todavía se encuentra en etapas preliminares en la comisión de Asuntos Constitucionales del Senado. No hay garantías de votos a favor.
Adicionalmente, han surgido otras iniciativas que Milei presentó con gran pompa, pero que aún no han avanzado. Una de ellas es el Súper RIGI, un régimen destinado a atraer inversiones en nuevas industrias, que se encuentra estancado en el Senado desde su aprobación en Diputados. La jefa del bloque oficialista, Patricia Bullrich, aún no ha logrado conseguir el apoyo necesario de sus aliados para llevarlo al recinto; y de lograrlo, el texto requeriría modificaciones, lo que implicaría que regresara a la Cámara a cargo de Martín Menem para su aprobación final.
Una reforma a la ley de Salud Mental, aprobada durante el kirchnerismo, ha seguido un camino similar. La semana anterior, tras un debate en comisión, el texto pasó a firma, pero le falta una firma para ser llevado al recinto. Si obtiene esa firma, podría ser discutido esta semana, pero luego requerirá aprobación en Diputados para convertirse en ley.
La nueva carta orgánica del Banco Central, que Milei presentó en un discurso oficial, también ha experimentado marchas y contramarchas. Tras su aprobación en Diputados, el Senado introdujo cambios, lo que obligó a que el proyecto regresara a su cámara de origen para una sanción final. Sin embargo, el texto no ha sido retomado desde su regreso a fines de septiembre, y las opiniones sobre las reformas introducidas son divergentes.
En la cadena nacional del 30 de julio, el Presidente anunció tres proyectos que todavía no han sido presentados en el Congreso, entre ellos el llamado grillete fiscal o Shutdown, que Milei describió como “una regla fiscal permanente que asegurará que la Argentina no puede votar ni sostener un presupuesto deficitario”, así como reformas al Mercado de Capitales y al de Seguros.
Entre los anuncios en cadena nacional se encontraba la ley de Malvinas, que el 3 de septiembre fue presentada con el objetivo, entre otros, de endurecer las penas para quienes infrinjan la legislación sobre recursos naturales.
Las intenciones del oficialismo eran dictaminar el texto en un plenario de comisiones y llevarlo al recinto en una sesión convocada para el miércoles, pero este plenario fue pospuesto para la semana entrante, lo que indica que LLA aún no ha conseguido los apoyos necesarios para emitir un dictamen favorable. Si logran obtenerlo, deberán avanzar rápidamente en la votación para enviarlo al Senado. Esto significa que Bullrich dispondrá de menos de un mes para cerrar este proceso, a menos que se convoquen a sesiones extraordinarias.
Asimismo, los libertarios pretenden aprobar la ley de Inviolabilidad de la propiedad privada en la misma sesión prevista, la cual incluye artículos para restablecer la ley de Tierras que fue sancionada durante el gobierno anterior, además de desactivar su derogación. Si logran los votos requeridos en el recinto, el texto regresará al Senado, lo que generará una carga adicional para Bullrich.
Por otra parte, la ley Hojarasca, que modifica o deroga alrededor de 70 leyes, fue aprobada en Diputados, pero se ha estancado. Este proyecto, impulsado por el ministro Federico Sturzenegger, enfrentó resistencia por los inconvenientes causados por la ley de Inviolabilidad de la propiedad privada, que ha generado tensiones dentro del oficialismo y entre sus aliados.
Al inicio de su turbulenta gestión, Manuel Adorni anunció más de cuatro proyectos de ley, de los cuales solo el Súper RIGI ha logrado un avance significativo. La ley de Lobby, cuyo objetivo era regular y transparentar las relaciones entre actores privados y funcionarios, fue víctima de críticas y discusiones internas, quedando archivada sin haber sido dictaminada.
Las reformas relativas al etiquetado frontal y la regulación de apuestas online tampoco han tenido suerte, ya que estos proyectos no han llegado a ser discutidos en la Cámara correspondiente.










