Diego Chaher, quien lidera la Agencia de Transformación de Empresas Públicas, compartió detalles sobre esta estrategia en una entrevista reciente. Durante su conversación, el funcionario enfatizó que la estrategia no hace distinción entre grandes empresas deficitarias y aquellas con buenos balances, ya que la instrucción presidencial es venderlo todo. “El Presidente marcó que el Estado se tiene que retirar de todas las empresas. El objetivo es vender todo. Todas. Después el tema es el cuándo y el cómo”, dijo, aclarando que la estrategia incluye a grandes compañías como AySA, Enarsa, Aerolíneas Argentinas e Intercargo, así como a una serie de empresas más pequeñas y menos visibles.
Chaher consideró que el desorden administrativo que observó al asumir no es un hecho aislado, sino una consecuencia inevitable de una histórica falta de control estatal. “Por más que hagamos los deberes para que las empresas estén en régimen, eso se desvirtúa en treinta segundos si perdés la disciplina de mercado”, advirtió. De acuerdo con su perspectiva, el equilibrio fiscal no es solo un objetivo técnico, sino una creencia fundamental: “Tenemos el déficit cero prácticamente tatuado en el lomo”, grafica como una guía de rumbo que considera innegociable.
En esta línea de pensamiento, Chaher fue contundente en su crítica al modelo tradicional. Aseguró que el concepto de empresa estatal se ha distorsionado en Argentina en tiempos recientes: “Tenemos internalizado que ‘público’ quiere decir quién la solventa. Somos los 47 millones de argentinos los que estamos pagando los déficits”, enfatizó. Señaló que bajo esta lógica, el término empresa pública en el país arrastra una connotación negativa relacionada con subsidios permanentes y falta de resultados.
Por esta razón, la agenda oficial también se ocupa del cierre de estructuras que se consideran innecesarias o, de plano, “fantasmas”. “Las que no tienen sentido hay que cerrarlas”, sostuvo y mencionó el ejemplo de DCAR, una compañía ferroviaria con más de 2.000 empleados que fue disuelta sin afectar la operatividad del sistema. Para el director de la Agencia, actualmente hay un “enjambre de vehículos societarios” que operan bajo el título de empresas públicas pero carecen de una función real.
Por último, al examinar las privatizaciones de los años 90, Chaher realizó un análisis exhaustivo sobre las lecciones aprendidas.










