En la delegación que acompañó a Kicillof estuvieron el ministro de Gobierno, Carlos Bianco; la asesora en Asuntos Internacionales, Cecilia Nicolini; y la vocera del gobernador, Jesica Rey, entre otros. Fuentes de la provincia han confirmado que, en total, viajaron siete personas, incluyendo a dos asesores en comunicación y un encargado de la seguridad del gobernador.
Cecilia Nicolini, quien ocupa también un cargo como diputada por el Parlasur, fue previamente asesora de Alberto Fernández y adquirió notoriedad durante la pandemia por su papel en la negociación de las vacunas rusas contra el Covid junto a Carla Vizzotti. A pesar de las controversias en torno a la compra de vacunas, Fernández la nombró en 2022 como secretaria de Cambio Climático. Tras la salida del peronismo de la Casa Rosada, ha encontrado refugio en la provincia de Buenos Aires.
Los costos de viáticos y alojamiento de la comitiva fueron cubiertos por el Consejo Federal de Inversiones (CFI), mientras que los pasajes de Kicillof, Bianco y Nicolini fueron abonados de su propio bolsillo. Esta aclaración se realizó en medio del escándalo por los viajes al exterior del jefe de Gabinete de Milei, Manuel Adorni.
Los vuelos de los restantes miembros del equipo también fueron financiados por el CFI, un organismo que dispone de una línea de financiamiento para apoyar las actividades de los gobiernos provinciales en el contexto de misiones internacionales.
Durante su gira de cuatro días, donde Kicillof asumió un perfil de precandidato presidencial para 2027, visitó Madrid y Barcelona, alojándose en hoteles de lujo. Se informó que las reuniones se realizaron en el hotel Meliá Princesa, y la comitiva se hospedó en el Mandarin Oriental Ritz.
El CFI, que cuenta con un generoso presupuesto financiado por los gobernadores mediante un porcentaje de la coparticipación, tiene como objetivo, desde su creación en 1959, acompañar el desarrollo regional. Sin embargo, muchos de sus recursos se utilizan de manera discrecional por las provincias, incluyendo para viajes internacionales de lujo.
La administración del CFI está en manos del kirchnerismo más ortodoxo, pese a las tensiones con Kicillof, quien históricamente ha mantenido cercanía ideológica con Cristina Kirchner. Ignacio Lamothe, un camporista que gestiona el organismo desde 2020, responde directamente al senador Eduardo ‘Wado’ de Pedro. Este último también participó en el encuentro en España, aunque en una misión paralela del Partido Justicialista nacional, que fue dispuesta directamente por la ex presidenta. Lamothe fue reelecto en su puesto en septiembre de 2023.










