En Argentina, la situación se presenta aún más alarmante, ya que el suicidio se convirtió en la segunda causa principal de fallecimientos en este rango etario, solo superada por los accidentes de tráfico. La violencia interpersonal y el Covid-19 ocupan el tercer y cuarto lugar, respectivamente. El estudio abarca el periodo desde el año 2000 hasta el segundo año de la pandemia.
En 2021, 18.157 jóvenes y adolescentes perdieron la vida a causa del suicidio en la región. Aunque tres de cada cuatro de estas muertes corresponden a hombres, el aumento ha sido más acelerado entre las mujeres, indica el informe. Otro punto que genera inquietud es que el incremento más marcado se ha observado en el grupo más joven, de 10 a 14 años, “lo que plantea una preocupación urgente para la salud pública”, enfatiza un comunicado de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) que acompaña al informe.
“El hecho de que la tasa de suicidio entre los jóvenes haya aumentado un 38% en poco más de dos décadas, frente a un aumento del 17% en la población general, es una señal de alerta”, advierte Jarbas Barbosa, director de la OPS. “Debemos fortalecer las acciones de prevención, especialmente en niños, adolescentes y adultos jóvenes, y garantizar que reciban apoyo a tiempo”, subraya.
El artículo en The Lancet Regional Health-Americas resalta diversos factores que pueden estar vinculados a este incremento: el deterioro de la salud mental (con problemas como depresión y ansiedad que se presentan cada vez más pronto), el consumo de sustancias, el uso excesivo de entornos digitales y el ciberacoso, la presión social y el acceso fácil a medios letales como armas, medicamentos o venenos.
“La evidencia también indica que muchos de estos factores son prevenibles o tratables, especialmente si se identifican de manera temprana”, señala el comunicado de la OPS, que también observa que las estadísticas regionales no son homogéneas en todos los países.
Dado que esta problemática está condicionada por múltiples factores, el estudio se abstiene de realizar interpretaciones lineales. Sin embargo, resalta que en aquellos países donde los jóvenes tienen acceso a armas o a sustancias potencialmente letales, las tasas de suicidio son más elevadas.
Con base en datos de las Estimaciones Mundiales de Salud de la OMS, que abarcan 35 países entre 2000 y 2021, el estudio constató que la tasa de mortalidad por suicidio en el grupo de 10 a 24 años se incrementó de 5,7 a 7,84 muertes por cada 100.000 habitantes, lo que representa un aumento anual promedio del 1,48%. Las tendencias observadas varían entre diferentes naciones.










