Recientemente, la OCDE dio a conocer un informe a través de la base de datos MAGIC (Manufacturing Groups and Industrial Corporations). Según este reporte, para el año 2024 se estima que las subvenciones globales ascenderán a 108.000 millones de dólares, lo que representa el 1,3% de los ingresos generados por las empresas analizadas.
“Esto demuestra el renovado interés de los países en la política industrial en un contexto desafiante para el comercio global y las cadenas de suministro”, señala el informe, que examina las intervenciones gubernamentales en varios sectores manufactureros en todo el mundo.
La base de datos engloba las ayudas recibidas por 525 de las principales empresas industriales a nivel mundial desde 2005 hasta 2024. La intervención estatal se manifiesta a través de subsidios, incentivos fiscales y financiamiento en condiciones más favorables que las de mercado. El documento fue presentado en la conferencia “Diseñar políticas industriales adecuadas para promover mercados abiertos, el crecimiento y la prosperidad”.
El análisis indica que “esta cifra representa el segundo nivel más alto registrado en relación con la facturación, solo superado por el máximo de 2009, año en que la crisis financiera global provocó un descenso en las ventas y, como resultado, un aumento en la ratio entre subvenciones e ingresos”.
En términos de origen, las empresas chinas destacan en este contexto, ya que “siguieron recibiendo un apoyo significativamente mayor que sus competidoras en otros países”, según el estudio. En promedio, durante el período analizado, las compañías del país asiático —en su mayoría estatales— obtuvieron hasta ocho veces más en ayudas públicas que las empresas de países de la OCDE.
Las políticas de estímulo industrial del gobierno chino son fundamentales para explicar la expansión de productos de esta nación en el mercado internacional. Mientras que globalmente el 22% de las ganancias de las empresas se atribuyen a políticas industriales, este porcentaje se eleva al 60% en el caso de China.
El secretario general de la OCDE, Mathias Cormann, expresó que “las subvenciones industriales cuantiosas y persistentes pueden distorsionar los mercados mundiales, generando ventajas competitivas desleales y contribuyendo al exceso de capacidad”.
En cuanto a sectores específicos, los mayores subsidios se registran en la producción de equipos para energías renovables, fabricación de semiconductores y en industrias pesadas como aluminio, acero y construcción naval.
El informe de la OCDE se da a conocer en un momento en que el gobierno actual sostiene que no apoya políticas sectoriales para la industria. En cambio, argumentan que cualquier intervención para proteger o estimular un sector simplemente alimenta mercados donde las empresas “cazan en el zoológico”.
Con un tipo de cambio estable y menores barreras comerciales, la administración promueve el ingreso de productos en todos los sectores, especialmente en los relacionados con el consumo. Asimismo, las políticas que retribuyen beneficios fiscales y cambiarios, como los programas de estímulo a la inversión RIGI y el nuevo Súper RIGI, facilitan la adquisición de insumos importados, que van desde maquinarias hasta construcciones llave en mano.
Esta tendencia también se expande hacia sectores como la construcción de viviendas y la hotelería, liderada por grandes acereras chinas que están beneficiadas por los subsidios mencionados. Además, China se ha convertido en un proveedor clave de materiales para la industria petrolera. En este marco, generó controversia un conglomerado indio que ganó una licitación para proveer tubos de acero fabricados en su mayoría en China. El impacto de estas dinámicas ha convertido al Grupo Techint en uno de los principales blancos de críticas del mandatario.
Expertos en comercio exterior advierten que se está produciendo un proceso de apertura comercial que recuerda momentos históricos anteriores, aunque con una diferencia significativa en la agresividad del mercado chino después del cierre de mercados estadounidenses. “Estamos viviendo un proceso de apertura como el de Martínez de Hoz, pero con una intensidad distinta”, sostiene el economista Bernardo Kosacoff, quien recalca que mientras que en los años 70 China representaba el 10% del comercio global, actualmente alcanza el 50%. Además, subraya que la penetración de productos chinos se ha expandido notablemente, ocupando el 25% del comercio en manufacturas, y con un nivel de producción que ahora incluye alta tecnología.










