En su papel como presidenta provisional de la Nación, Villarruel asistió a una misa en la Catedral Metropolitana por el nuevo nuncio apostólico, monseñor Michael Wallace Banach. A su salida, fue abordada por miembros de la prensa.
Al ser consultada sobre el señalamiento de Quirno, quien acusó a Villarruel de intentar desestabilizar al Gobierno, la vicepresidenta expresó: “Yo no desestabilizo a nadie, nada más lejos de mí. Yo en todo momento tengo apego y respeto por las instituciones del país y la Constitución nacional; todo lo hago por amor a la patria”.
En sus declaraciones, consideró que el canciller había sobrepasado sus límites, y agregó: “Creo que estas palabras deberían ser dichas cara a cara, no para escandalizar a la población”.
Villarruel también se refirió a su reciente publicación en redes sociales en la que manifestó su “genuina preocupación por su estado” en relación con las “persecuciones imaginarias que [Milei] replica en Argentina y en el exterior”. Sobre si sus palabras implicaban una preocupación por la salud mental del Presidente, se limitó a responder: “No, yo no me refería a eso”.
En otro segmento de la conversación, abordó sus diferencias con su compañero de fórmula, con quien no ha tenido contacto en más de dos años. Dijo: “A veces no se pueden expresar los disensos. Y yo soy una persona que fue votada para respetar las instituciones, para asegurar el correcto funcionamiento del Senado de la Nación y del Congreso. Si hay un disenso, puedo expresarlo y debería poder hacerlo. Lo he hecho con respeto, colaborando en cuestiones donde estoy de acuerdo y ejerciendo mi libertad de expresión”.
Asimismo, afirmó que tiene la intención de continuar en su cargo, a pesar de los pedidos de renuncia tanto de Quirno como del jefe de Gabinete, Diego Santilli. “Los argentinos nos han elegido como fórmula, y voy a honrar el compromiso y el deber que me legaron”, aseveró, con satisfacción por su papel como vicepresidenta.
El 30 de julio, Villarruel también abordó mensajes publicados por la diputada Lilia Lemoine, con quien ha tenido un intercambio de opiniones en redes sociales. En relación con un retuit de Milei que acusaba a ella y a la legisladora Marcela Pagano de acercarse al peronismo, Villarruel expresó preocupación por la “locura galopante” que veía replicada por el Presidente.
El jefe de Gabinete fue el primero en responder a los comentarios de Villarruel, sugiriendo que si no está de acuerdo, debería dar un paso al costado. “Que arme su proyecto y que compita”, propuso durante una entrevista.
Esa misma jornada, Santilli obtuvo una respuesta de Villarruel, quien lo acusó de “conspirar contra el orden republicano de la patria” y lo instó a ser democrático y respetar el voto popular.
En la misma línea, Quirno también solicitó a la vicepresidenta que abandonara su puesto. Dijo que consideraba las declaraciones de Villarruel “muy desafortunadas” y que deberían evitarse comentarios que podrían ser considerados pseudo golpistas.
El canciller recordó que el contexto de las afirmaciones de Villarruel pone en riesgo el equilibrio necesario en la administración. “Esto no es lo que corresponde de un vicepresidente, que lo que tiene que hacer es acompañar”, concluyó.










