Gordon Gekko considera que “no promete ser un examen muy exigente”. Se anticipa que la cifra de inflación general será de +0,1%, mientras que la medición que excluye energía y alimentos podría ser de +0,2%. En ese contexto, se espera que la inflación núcleo interanual, que fue del 2,9% en mayo y del 2,6% en junio, caiga a 2,5%. Esto podría proporcionar un argumento a las dudas existentes sobre las decisiones de la Reserva Federal.
El periodista pregunta si esto será suficiente para silenciar a las voces disconformes. Gekko responde que las objeciones son más complejas y no se resolverán con un único dato. Recientemente, Beth Hammack, presidenta de la Fed de Cleveland, expresó que no cree que la tasa de interés actual sea adecuada para llevar la inflación a su objetivo, sugiriendo que se necesitarían varios aumentos para lograrlo, y que cuanto antes se inicien, mejor.
El periodista señala que esta no es la opinión de Kevin Warsh ni de la mayoría del comité del FOMC. Gekko agrega que, aunque tampoco es la posición de un disidente solitario, no hay una mayoría inamovible. Reconoce que hay tres disidentes identificados y varias voces que han advertido que, si la inflación no se modera pronto, podrían reconsiderar su postura a favor de un aumento en las tasas.
El nuevo presidente de la Reserva Federal criticó la dependencia de datos, pero es innegable que en este contexto, todos, incluidos los mercados, estarán atentos al contenido del informe.
“Un mal dato será difícil de conciliar con la decisión que propuso Warsh en julio. Eso es clarísimo”, subraya Gekko. Un resultado favorable, aunque no solucione el debate, podría ofrecer argumentos a Warsh para justificar mantener sin cambios la política monetaria. A fin de mes, se llevará a cabo el Simposio de Jackson Hole, un momento propicio para exponer sus ideas y propuestas de reforma. Por lo tanto, la información de mañana será, quizás, una contribución pequeña pero oportuna.
Si la inflación sale favorable, también podría favorecer la colocación de bonos del Tesoro en la subasta de esta semana, añade el periodista. Gekko concuerda, señalando que Warsh enfrentará la presión de disidentes dentro de la Reserva Federal y del comportamiento de la curva de rendimientos.
El periodista menciona a los “bond vigilantes”. Gekko refleja que estos han estado insatisfechos con las decisiones de la Reserva durante los últimos tres años. En el Simposio de Jackson Hole del año pasado, Jerome Powell anticipó recortes en las tasas que se concretaron entre septiembre y diciembre, sin que la curva lo respaldara. En 2024, a pesar de varios recortes, la curva también mostró una fuerte subida en las tasas largas. Desde entonces, la tasa de interés a diez años ha aumentado, pasando de un 3,60% en septiembre de 2024 a alrededor del 4,70% actualmente, mientras que la tasa de fondos federales ha bajado 175 puntos básicos.
El periodista pregunta si esto es personal. Gekko aclara que es menos personal de lo que se cree. Al llegar un nuevo presidente, hay un nuevo examen, aunque la llegada con el apoyo del presidente Trump no sea crítica, ya que Powell también asumió en circunstancias similares. Gekko recuerda que Powell llegó tras la salida de Janet Yellen.
“No sirve a la Reserva Federal, a Warsh o a los mercados que la guía de anticipación la proporcionen el presidente Trump y su asesor Kevin Hassett, especialmente si se intenta destituir a la gobernadora Lisa Cook mientras Warsh guarda silencio”, reflexiona Gekko.
A pesar de estos matices, el mercado no parece estar preocupado, lo que se evidencia en los récords recientes del S&P 500 y el Dow Jones Industrial. Gekko está de acuerdo, señalando que los resultados de las empresas son sólidos y no muestran preocupación por la independencia de la Reserva, la inflación, las tasas de interés o los aranceles. Agrega que hay confianza en un futuro positivo, influenciado por una bonanza en inteligencia artificial que ha transformado el panorama. Sin embargo, advierte que el aumento del endeudamiento es un riesgo continuo. Menciona la colaboración de Nvidia y gestores de activos para reunir 500 mil millones de dólares destinados a financiar esta bonanza.
El periodista destaca la urgencia de obtener ese capital, citando a Larry Fink, CEO de una de las empresas mencionadas. Gekko responde que se estima que el presupuesto de inversión en infraestructura de los hiperescaladores alcanzará 3,5 billones de dólares antes de 2028, impulsado por una necesidad crítica. El avance del mercado alcista continúa, pero está influenciado por las decisiones de la curva de bonos. “¿Hay suficiente financiamiento para todos? ¿A qué tasas?”, se pregunta. Sostiene que es probable que algunos operadores tengan que ajustar sus expectativas y se plantea que esto podría acarrear una inflación más alta si no se logra mantener el suministro energético. Gekko concluye que la visión de Warsh es esencial en este contexto: los récords alcanzados por el mercado la semana pasada se basaron en la promesa de un acuerdo inminente con Irán, impulsada por Trump y Bessent.










