El partido, decidido por un gol de Breno Bidon a los 34 minutos del segundo tiempo, ya había estado bajo un intenso dispositivo de seguridad diseñado para separar a los aficionados de ambos clubes. No obstante, tras el final del encuentro, la tensión aumentó y la intervención policial no pudo prevenir los disturbios.
De acuerdo con informes de medios locales, la Policía Militar de San Pablo tomó cartas en el asunto ante los intercambios de insultos y las agresiones entre los hinchas de Central y los de Corinthians.
En total, fueron detenidas nueve personas —cinco argentinas y cuatro brasileñas— quienes fueron llevadas a instalaciones judiciales dentro del propio estadio. Los aprehendidos quedaron a disposición del Jecrim, el Juizado Especial Criminal, que actúa en la Neo Química Arena para casos ocurridos durante espectáculos deportivos.
Un portal brasileño reveló que los altercados comenzaron cuando los hinchas locales provocaron a los seguidores de Rosario Central, quienes aún permanecían en su sector a la espera de ser autorizados a retirarse. Esta provocación generó un incremento de la tensión que desembocó en los enfrentamientos que llevaron a la intervención de las fuerzas de seguridad.
Durante el partido, el operativo había tenido éxito en mantener a los dos grupos de hinchas separados. Sin embargo, después del pitazo final, el clima se desbordó, oscureciendo la clasificación de Corinthians.










