Al confrontar momentos de crisis, Sharma asevera que el ego reacciona desde una lógica de queja y victimización. “Digamos que tuviste un mal día, un mal año, una década. ¿Qué dice el ego? ¡Déjame de esto! ¡No puedo creer esto! ¿Por qué yo? ¿Por qué me hicieron eso? Te hace sentir miserable”, manifiesta.
Dentro de este contexto, el experto sugiere que es posible cambiar la percepción de los conflictos, convirtiéndolos en catalizadores de sabiduría, dado que las adversidades sirven como un marco educativo vital para el ser humano.
“Un mal día para el ego es un buen día para el alma, porque son nuestros problemas, nuestras tragedias y nuestras dificultades las que nos introducen a la sabiduría”, enfatizó, y añadió: “Aprendemos la sabiduría en la dificultad. Aprendemos a perdonar en la dificultad. Escribimos cientos de páginas en nuestros diarios, derramando nuestro dolor y confusión en la dificultad”.
En esta línea, el autor destaca que las preguntas más profundas de la vida emergen en momentos de crisis. “Nos hacemos a nosotros mismos las grandes preguntas: ¿Por qué estoy aquí? ¿Qué es todo esto? ¿Cómo puedo mejorar?”, reflexionó.
“Aprendemos del amor propio en la dificultad. Y aprendemos lo fuertes que somos en la dificultad”, concluyó el especialista, al analizar el comportamiento humano.
Finalmente, Sharma sintetizó la relevancia de transformar la forma de pensar: “Así que el ego dice: ‘Los problemas y los desafíos son una cosa mala, pero el alma entiende que nuestros problemas son increíbles profesores’.”










