Julie Kozack, directora de Comunicaciones del FMI, respondió a diversas consultas sobre la situación en Argentina durante la primera conferencia de prensa post-verano del organismo. En su exposición, se refirió tanto a la morosidad de los pagos como al crecimiento económico y las reformas en el Banco Central.
Los saldos impagos por tarjetas de crédito y préstamos personales han alcanzado cifras alarmantes, afectando a todos los principales bancos del sistema. Esta situación genera preocupación en la población, aunque desde el Fondo no parece haber indicadores que sugieran un riesgo financiero inminente.
Kozack afirmó que “por supuesto, estamos monitoreando el reciente aumento de las tasas de morosidad de los hogares”, y agregó: “no consideramos que esto suponga un riesgo significativo para la estabilidad financiera en Argentina. La deuda de los hogares sigue siendo relativamente baja, aproximadamente el 8% del PBI, y es inferior a la de muchos otros países de América Latina”.
La funcionaria destacó que “los bancos están bien capitalizados y poseen liquidez, con provisiones que cubren más del 85% de sus préstamos morosos”. También subrayó la necesidad de profundizar los mercados de crédito en el país, aunque advirtió que “el sistema bancario es bastante pequeño”.
“Profundizar esos mercados, ofrecer maneras de canalizar el crédito y los ahorros de los argentinos en inversión y oportunidades será fundamental para el futuro”, añadió.
Los niveles de morosidad en los créditos alcanzaron cifras récord, afectando principalmente a las familias. Según el último Informe sobre Bancos del Banco Central, en mayo de este año, el 7,7% del crédito total al sector privado estaba en situación irregular, mientras que ese porcentaje aumentaba al 12,8% en los préstamos a hogares, frente al 3,5% entre las empresas. Esta problemática se concentra en préstamos personales y financiamiento para consumo, teniendo un impacto más fuerte en jóvenes y familias de bajos ingresos. Entre los deudores menores de 25 años, el 37,6% presentaba retrasos.
Kozack elogió el progreso económico del país, señalando que “Argentina ha logrado avances notables en la estabilización de su economía”. Añadió: “El país ha tenido superávits fiscales primarios durante dos años consecutivos, algo que no ocurría desde hace 15 años. Esto ha contribuido a reducir la inflación a aproximadamente el 30%. La economía ha comenzado a crecer, y la pobreza ha disminuido. Las reservas internacionales están siendo reconstituidas”.
Resaltó que la confianza del mercado se ha fortalecido, lo que ha derivado en menores costos de endeudamiento, mejoras en las calificaciones crediticias y un incremento en el flujo de inversiones privadas.
Además, Kozack trazó las “prioridades clave” para Argentina de cara al futuro. “Fortalecer aún más sus marcos políticos y su resiliencia económica es esencial. Deben continuar reconstruyendo reservas, reduciendo riesgos de financiación, preservando el ancla fiscal creada y reforzando sus marcos políticos para enfrentar futuros desafíos”.
La funcionaria afirmó que el programa sigue en marcha y recordó que la próxima misión del equipo técnico del FMI a Argentina comenzará la semana del 21 de septiembre.
Este grupo viajará a Buenos Aires en el marco de la tercera revisión del programa y, como es habitual, monitoreará los indicadores económicos y dialogará con funcionarios del Gobierno y diversos actores económicos y sociales.
La última visita formal del FMI a Argentina tuvo lugar del 5 al 12 de febrero de 2026 para la segunda revisión, liderada por Luis Cubeddu y Bikas Joshi.
En lo que respecta a la reforma del Banco Central, Kozack expresó que “las propuestas de reforma que buscan fortalecer el mandato del Banco Central y su independencia pueden contribuir al proceso de desinflación, mejorando así los ingresos reales de los hogares a largo plazo”.
Mencionó que “hay un reconocimiento mutuo entre el Fondo y las autoridades argentinas sobre la necesidad de ampliar los beneficios del crecimiento y estabilización”.
Agregó que “hasta ahora, el crecimiento ha sido impulsado principalmente por los sectores de minería, energía y agricultura, y es fundamental expandir esto. Por ello, se trabaja en eliminar cuellos de botella en infraestructura a través de licitaciones de grandes redes de autopistas y sistemas ferroviarios de carga, respaldados por una mayor previsibilidad fiscal y regulatoria”.
Asimismo, dijo que “continúan los esfuerzos para desarrollar mercados de crédito en Argentina, buscando establecer mecanismos de financiamiento a largo plazo para el crédito hipotecario. Todas estas políticas están orientadas a aumentar los beneficios de la estabilización y el crecimiento”.
Admitió que “hay altibajos en los datos mensuales individuales, pero nuestro enfoque está en la trayectoria general y en las reformas que apoyarán ese rumbo más amplio, ampliando el entorno y las oportunidades de crecimiento en Argentina”.










