Según información obtenida, el documento enviado por Theodore Theodoridis, secretario general de la UEFA, a Mattias Grafstrom, su par en la FIFA, aborda cuestiones como la revocación de la suspensión por tarjeta roja del delantero estadounidense Folarin Balogun durante el Mundial, el Premio de la Paz otorgado a Donald Trump, y la mencionada controversia relacionada con el proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE).
El 15 de octubre, Infantino instó a los presentes en la reunión, que incluían a Aleksander Ceferin, cabeza de la UEFA, a que enviaran sus preguntas por escrito para que pudiera responder en la próxima asamblea del Consejo, programada para diciembre.
“Solicitamos formalmente una respuesta escrita y sustantiva a cada pregunta, junto con toda la documentación justificativa, antes del lunes 2 de noviembre”, indicó la misiva de la UEFA. En ella se exigía que cualquier negativa a proporcionar información o documentos debiera ser justificada de manera individual, con una explicación clara de los motivos específicos que sustentan dicha negativa.
“Estas preguntas requieren respuestas inmediatas. No pueden posponerse hasta la próxima reunión del Consejo de la FIFA; además, las futuras reformas de gobernanza no pueden reemplazar el necesario escrutinio de las decisiones ya tomadas y la rendición de cuentas sobre las mismas”, enfatizó la UEFA.
La UEFA busca entender el verdadero alcance de la influencia de Trump en la situación de Balogun, así como obtener las “razones completas por escrito” que llevaron a levantar la sanción de un partido para que este jugador estuviera presente en el cruce de octavos de final contra Bélgica, que finalmente perdió el equipo dirigido por el argentino Mauricio Pellegrino.
En relación al Premio Nobel de la Paz, la UEFA interrogó sobre el rol de Infantino en “la creación del premio” y el proceso mediante el cual fue conferido a Trump. Se planteó si se establecieron y aplicaron procedimientos de selección independientes o criterios objetivos, e incluso se solicitó a la FIFA que proporcionara la documentación pertinente al respecto.
El proyecto FFE, que fue finalmente desechado, desató una crisis interna en la FIFA, donde varios dirigentes, incluidos Ceferin y el presidente de la Concacaf, Victor Montagliani, demandaron la renuncia de Infantino. A esta petición se sumó Debbie Hewitt, presidenta de la Federación Inglesa de Fútbol y vicepresidenta de la FIFA, quien expreso su deseo de que Infantino renunciara.
No obstante, varias de las 211 federaciones miembro de la FIFA, tales como la Asociación del Fútbol Argentino, liderada por Claudio Chiqui Tapia, le brindaron su apoyo al presidente. Por el momento, Infantino sigue siendo el único candidato en la carrera por las elecciones presidenciales de marzo próximo, y los postulantes tienen plazo hasta el 18 de noviembre para anunciar su candidatura.








