El fiscal Javier Mosquera, encargado del caso, comentó: “Nos urge encontrar a la maestra, o algún rastro de ella. El caso está abierto”. Durante el fin de semana, visitó la Escuela Rural Nº 626, ubicada en el paraje El Malezal, donde Godoy fue vista por última vez.
En la escuela no se halló el bolso de Godoy con sus pertenencias ni su celular, y no se registraron señales de violencia en el establecimiento. La escuela estaba cerrada, lo que sugiere que la docente podría haber dispuesto todo para ausentarse. Además, se colocaron piedritas debajo de las puertas para prevenir la entrada de animales mientras el lugar permanecía desocupado.
El hijo de la docente brindó declaraciones a los medios en Esquina, donde reafirmó la teoría familiar de que su madre pudo haber sido engañada para desplazarse a otro lugar. También expresó su desconfianza hacia los testigos mencionados en la causa: “Desconfío de todos”, afirmó.
El fiscal Mosquera explicó a Radio Sudamericana que un informe de la Dirección de Asistencia Judicial en Delitos Complejos y Crimen Organizado (DAJuDeCO) revela que el teléfono celular de Godoy no mostraba actividad desde el 7 de octubre, aproximadamente a las 20:43, justo antes de su última comunicación con uno de sus hijos, confirmada por la Fiscalía. En ese último contacto, la docente aseguró haber llegado bien a su destino de trabajo, tras un viaje que implica varias horas en camioneta y a caballo. Desde ese momento, no hubo más noticias directas sobre su estado.
Mosquera también indicó que los dos primeros detenidos en la causa fueron liberados, aunque recientemente se ha demorado a un nuevo sospechoso, un peón que trabajó en la zona entre el 5 y el 9 de octubre. “Se han realizado allanamientos en su vivienda en Esquina, buscando elementos relacionados con la maestra. Se hallaron cuatro cuchillos, así como una camisa y una bombacha de campo con manchas de color rojizo. Estos elementos serán enviados al Instituto Médico Forense para determinar si contienen sangre humana”, detalló el fiscal.
Las pericias deberán establecer si las manchas son efectivamente sangre humana, y en caso afirmativo, se tomarán muestras para un análisis de ADN. Es importante resaltar que el funcionario judicial no descartó que la sangre pueda ser de origen animal, dado que se trata de un entorno de trabajo rural.
El fiscal precisó que la investigación ha confirmado que Godoy sí llegó al establecimiento educativo donde realizaba su labor. Testigos de la zona afirmaron que la docente fue avistada por última vez el 9 de octubre, alrededor de las 15 horas, en el exterior de la escuela. Sin embargo, estas afirmaciones continuarán siendo verificadas, en tanto que se contrastarán con otros elementos de la indagación.
“Mientras tanto, estamos con ocho días de retraso. Es fundamental recuperar ese tiempo: rastrillar, rastrillar y rastrillar, y seguir buscando”, añadió el fiscal.










