Brasil es el principal socio comercial de la Argentina. De acuerdo con el Indec, en septiembre de 2026 las exportaciones argentinas a ese país sumaron US$1206 millones, el 12% del total de las ventas externas. Pero el efecto no se limita al intercambio de bienes: las variaciones del real también pueden modificar los incentivos para viajar al exterior y, en consecuencia, incidir en la demanda de divisas.
El tipo de cambio brasileño es uno de los factores con capacidad de afectar a las empresas argentinas. Si el real pierde valor frente al dólar y el peso no sigue el mismo recorrido, los productos brasileños pueden volverse más baratos y competitivos frente a los nacionales, tanto en Brasil como en el mercado local.
Un informe de Analytica indicó que el 80,6% de las ventas argentinas a Brasil en 2026 correspondió a manufacturas. El sector automotor tiene un peso destacado en el intercambio: los vehículos y las autopartes representaron el 41,5% de las exportaciones argentinas a ese destino. Detrás se ubicaron los cereales, los combustibles, la maquinaria y los plásticos.
En la dirección contraria, en los últimos cinco años los vehículos y las autopartes conformaron el 31% de las importaciones argentinas desde Brasil. La maquinaria representó el 10%; el hierro y el acero, el 5,8%; los plásticos, el 5,4%; y la maquinaria eléctrica, el 4,5%.
“Las manufacturas compiten directamente con la producción brasileña, de modo que cuando el real se deprecia, un auto o una máquina fabricados allá se abaratan frente a los argentinos y los compradores tienen incentivos a sustituirlos”, explicó Analytica.
El efecto también está sujeto a la dimensión del movimiento cambiario. Para estimarlo, la consultora proyectó que, si el dólar en Brasil aumentara entre 10% y 15% frente al cierre previo al balotaje, cuando cotizaba a R$4,98, se ubicaría en un rango de R$5,48 a R$5,73. En ese escenario, las exportaciones argentinas a Brasil podrían retroceder entre 3,6% y 8%. Sobre ventas estimadas en unos US$13.000 millones para 2026, la caída equivaldría a entre US$470 millones y US$1040 millones, según las previsiones de la firma.
La depreciación del real también repercute en los indicadores de competitividad cambiaria argentina. Brasil representa el 27,7% del índice de tipo de cambio real multilateral, que compara los precios relativos de la economía argentina con los de sus principales socios comerciales y competidores, según un análisis de PPI.
“La depreciación del real introduce un viento en contra para el peso, por lo que será importante observar si el Gobierno permite que una eventual presión vendedora se traduzca en una suba del tipo de cambio o si vuelve a intervenir para contenerla”, señalaron en PPI.
La segunda variable para seguir es el nivel de actividad de Brasil. Una economía en crecimiento puede ampliar sus importaciones y dar impulso a las ventas argentinas; una desaceleración, en cambio, puede reducir la demanda de bienes del país.
Entre 2021 y 2025, el PBI brasileño avanzó a una tasa promedio anual del 3,3%, de acuerdo con la Fundación Mediterránea. Sin embargo, ese ritmo empezó a perder fuerza y las proyecciones de la entidad ubican el crecimiento de 2027 en torno al 1,3%.
“Un ‘real barato’ en términos de pesos no es la mejor noticia para las industrias manufactureras y los servicios turísticos, al tiempo que un enfriamiento adicional del nivel de actividad en el vecino país es relevante para la dinámica exportadora de provincias como Buenos Aires, Mendoza, Entre Ríos, Tucumán y Córdoba. Entre el 17% y el 27% de las exportaciones de esas provincias tienen a Brasil como destinatario”, señalaron en esa entidad.
Las estimaciones de Analytica también reflejan el vínculo entre las dos economías. Según la consultora, un incremento del 1% del PBI brasileño podría elevar cerca de un 4% las exportaciones argentinas. Por el contrario, una baja del 1% del tipo de cambio real bilateral reduciría las ventas externas alrededor de un 0,7%.
La tercera variable es el cuadro fiscal de Brasil, el aspecto económico que más inquieta al mercado. La trayectoria de la deuda pública y la posibilidad de que el Gobierno ordene las cuentas pueden incidir en las expectativas de los inversores.
Para la Argentina, un incremento de la aversión al riesgo en Brasil podría trasladarse a otros mercados de la región, presionar los precios de los bonos locales y encarecer el financiamiento del Tesoro y de las empresas. El impacto no es automático: también está condicionado por los mercados internacionales y por la situación propia de la economía argentina.
“Si Lula, en su cuarta gestión, no logra acuerdos con el Congreso para desindexar el gasto público y recuperar credibilidad fiscal, con el nivel actual de las tasas de interés la deuda pública alcanzaría el equivalente al 105% del PIB hacia 2030, una trayectoria que, en el camino, tendría efectos demoledores sobre los proyectos de inversión del sector privado”, advirtieron en la Fundación Mediterránea.
El tipo de cambio también pesa en las decisiones de los turistas. Si el real se debilita y Brasil se vuelve más barato en relación con la Argentina, viajar al país vecino puede resultar más atractivo. Esto puede elevar el gasto turístico en el exterior y la demanda de divisas.
De acuerdo con los datos del Indec de septiembre, Brasil fue el destino más elegido por los argentinos que viajaron al exterior, con una participación del 20,2%. Si bien las salidas perdieron ritmo frente a los períodos de mayor movimiento, los viajes continúan siendo un elemento relevante para evaluar la demanda de dólares antes de la temporada de verano.
“El récord se alcanzó en el verano de 2025. Solo en enero y febrero de ese año viajaron a Brasil 1,3 millones de residentes, casi el 40% de todos los argentinos que salieron del país en esos meses. En enero de 2025, el tipo de cambio real bilateral era 15,8% más bajo que el promedio de octubre previo a la elección, es decir que Brasil resultaba bastante más barato para los argentinos que hoy. Una depreciación del real como la del lunes posterior a las elecciones nos acercaría a esos niveles justo antes de la temporada de verano”, resumieron en Analytica.










