En un reciente intento por clasificar las 23 ediciones disputadas hasta la fecha, se consideraron aspectos como el espectáculo ofrecido, la calidad de los equipos, las historias que perduran y el impacto global de cada torneo.
El Mundial de México 1970 marcó un hito en la historia del fútbol. Fue la primera edición transmitida en color, brindando a millones de personas una experiencia visual inédita para seguir los partidos. En la cancha, Brasil mostró un estilo de juego ofensivo y espectacular que dejó sin aliento a los aficionados. Para ese torneo, se introdujeron también innovaciones en las reglas, como la posibilidad de realizar sustituciones y la incorporación de tarjetas amarillas y rojas.
Los partidos decisivos de esa edición han quedado grabados en la memoria colectiva. Alemania Occidental superó a Inglaterra en cuartos de final, y luego se enfrentaron a Italia en una de las semifinales más emocionantes de la historia, que culminó 4-3 a favor de los italianos en la prórroga. La gran final consagró a Brasil, que goleó 4-1 a Italia, consolidando su lugar como el equipo más legendario en la historia de los Mundiales. La combinación de talento individual, espectáculo y avances tecnológicos hicieron de 1970 la referencia máxima para la historia de la Copa del Mundo.
“Este torneo se recuerda por Brasil, que utilizó a cinco superestrellas con el número 10 —Gerson, Jairzinho, Tostao, Pelé y Rivelino— integrados en su legendario sistema 4-2-4. Nadie se ha proclamado campeón del mundo con ese nivel de estilo; Brasil 1970 sigue siendo el equipo más legendario de la historia del fútbol“, escribieron expertos.
El Mundial de España 1982 fue la primera edición con 24 equipos, lo que permitió una mayor diversidad en los participantes y generó una estructura novedosa con una segunda fase de grupos. Italia sorprendió al avanzar después de un comienzo irregular y finalmente eliminar a Brasil en un cruce memorable gracias a los tres goles de Paolo Rossi, quien se convirtió en la figura del torneo. La competencia también dejó imágenes icónicas, como la celebración de Marco Tardelli en la final y la controversial jugada de Harald Schumacher sobre Patrick Battiston.
Este torneo se caracterizó por partidos vibrantes y grandes relatos, como la derrota de los anfitriones ante Irlanda del Norte y la épica final donde Italia superó 3-1 a Alemania Occidental. “Puede parecer extraño mencionarlo de una de las selecciones más exitosas de la historia del Mundial, pero esta Italia es probablemente la selección menos favorita que ha terminado ganando el torneo”, explicaron los analistas.
México albergó su segundo Mundial y esta edición fue inolvidable gracias a la figura de Diego Maradona. El astro argentino brilló en cada fase: desde el polémico tanto con la mano y el “gol del Siglo” ante Inglaterra en cuartos de final, hasta su actuación decisiva en la semifinal contra Bélgica. “Ningún Mundial, ni antes ni después, ha estado tan dominado por un solo jugador. La campaña de Diego Maradona en 1986 sigue siendo la mejor en la historia del torneo”, sostuvieron especialistas.
El Mundial de México 1986 también se destacó por la variedad de equipos competitivos y un fútbol ofensivo. Dinamarca y la URSS sorprendieron por su calidad, mientras que la “ola mexicana” simbolizó la alegría popular que envolvió al torneo. En la final, Argentina triunfó 3-2 ante Alemania Occidental y Maradona levantó el trofeo, dejando una huella imborrable en la memoria del fútbol mundial.
Francia celebró su primera Copa del Mundo en 1998, mostrando un juego ofensivo y una consagración histórica. “El nivel de ataque en 1998 fue superior al de los últimos Mundiales, y la fase eliminatoria nos brindó algunos de los mejores goles en la historia de los Mundiales —Michael Owen y Dennis Bergkamp para Inglaterra y los Países Bajos, ambos contra Argentina— y algunos partidos de gran relevancia”, comentaron los analistas. “Es difícil tener grandes reservas sobre este torneo”, añadieron.
“Este fue un torneo con una gran concentración de partidos al final: casi nada de importancia ocurrió en la fase de grupos, aunque eso preparó una brillante fase eliminatoria que incluyó la victoria de Argentina por 2-1 en la prórroga contra México en un encuentro realmente espectacular, la magia de Zidane contra España y Brasil, la infame Batalla de Núremberg donde Portugal derrotó a los Países Bajos y el triunfo de Italia en semifinales en el último minuto, gracias al tiro con efecto de Fabio Grosso que eliminó a los anfitriones”, recordaron.
De acuerdo con el análisis, el torneo “tardó un poco en arrancar, pero este Mundial acabó ofreciendo tantos momentos grandiosos como cualquier otro”. En la final entre Italia y Francia, marcada por el incidente entre Zidane y Materazzi, se coronó un certamen intenso y repleto de momentos destacados.
La edición de 1958 en Suecia, que marcó el inicio de la Copa del Mundo moderna, es recordada tanto por la consagración de Pelé como por el récord goleador de Just Fontaine. “Un torneo que hoy en día resulta casi mágico. Los 16 países participantes disfrutaron enormemente de la experiencia de alojarse en Suecia durante un mes”, señalaron los analistas. “Lo único que evita que 1958 ocupe un puesto más alto en esta lista es que la Copa del Mundo aún no estaba concebida como un espectáculo televisado”, añadieron.
Brasil 2014 fue escenario de partidos memorables y del impactante 7-1 que Alemania le propinó al país anfitrión. La fase de grupos fue entretenida, con sorpresas y goles espectaculares; mientras que la final entre alemanes y argentinos se resolvió en la prórroga. “Hubo suficientes momentos memorables —goles destacados de Robin van Persie, James Rodríguez y, en la final, Mario Götze— como para que 2014 tenga un lugar elevado en la historia. Y el 7-1 sigue siendo el resultado más recordado en la historia de los Mundiales”, escribieron los expertos.
El Mundial de 1974 introdujo el Fútbol Total, con la selección de Países Bajos y la figura de Johan Cruyff, aunque los problemas de seguridad y las lluvias afectaron el desarrollo del evento. La final entre Alemania y Países Bajos es recordada como un gran enfrentamiento de estilos. “La final, en la que los holandeses se adelantaron sin que los alemanes tocara el balón y que fue un duelo entre Cruyff y Franz Beckenbauer, salvó en cierta medida la competición, aunque la mayoría hubiera deseado una victoria de los Países Bajos”, indicaron.
Un Mundial que parece haber pasado desapercibido en retrospectiva, quizás debido a la prohibición de participación del país anfitrión en las competiciones de la FIFA tras la invasión de Ucrania en 2022. Sin embargo, en su momento, a mitad del Mundial, este certamen se discutía como uno de los mejores que se habían presenciado. Respecto a Francia, argumentaron: “La campeona, Francia, fue emocionante por la velocidad de Mbappé y la creatividad de Antoine Griezmann, pero nunca desplegó un fútbol brillante y no se vio excesivamente exigida”.
La ampliación a 48 equipos que tuvo lugar en 2026 permitió la inclusión de más historias y sorpresas. “La incorporación de 16 equipos adicionales resultó mejor de lo que muchos esperaban. Aunque los equipos más modestos no avanzaron mucho, en general dieron la talla y ofrecieron momentos entretenidos”, dijeron los analistas. No obstante, una de las razones por las que esta edición fue considerada inferior en comparación con otras es que “la final fue el peor partido de la fase eliminatoria”.
“Algunos la consideran la mejor Copa del Mundo de la historia. Otros podrían afirmar que no se compara a las ediciones de su infancia. En resumen, fue tan buena como cabía esperar de un torneo de 48 equipos, pero se vio perjudicada por una final desastrosa”, sentenciaron.
“Tras un final emocionante —la victoria de Argentina sobre Francia en la tanda de penales después de un empate que culminó 6-6 (que al final se tradujo en un 2-0 a favor de los sudamericanos al final del minuto 80), con Lionel Messi y Kylian Mbappé como figuras destacadas—, se extendió la noción de que Qatar 2022 era el mejor Mundial hasta la fecha. En el presente, esa opinión parece bastante desacertada”, iniciaron su relato los analistas.
Al desglosar el certamen, sostuvieron que tuvo “un inicio lento en las primeras rondas eliminatorias, perdió parte de su glamour al comenzar a mediados de noviembre para evitar el calor veraniego de la región del Golfo, y se vio ensombrecido por la naturaleza del país anfitrión, que no ofreció casi nada en el terreno de juego, perdiendo los tres partidos y anotando solo un gol. Un buen Mundial, pero no uno verdaderamente grandioso”.
El Mundial de 2010 en África sobresalió por partidos emocionantes durante la fase eliminatoria y el icónico gol de Andrés Iniesta en la final, aunque el juego se vio perjudicado por un balón difícil de controlar y por un clima invernal en el hemisferio sur que generó duras críticas hacia la calidad general del torneo.
La tan anticipada primera Copa del Mundo celebrada en Estados Unidos fue un rotundo éxito, especialmente en términos de asistencia de público. El fútbol exhibió en general un nivel aceptable, con partidos de gran calidad. No obstante, su final fue considerada una de las más insípidas y decepcionantes de la historia. Con Roberto Baggio y Romario, sus dos estrellas, lidiando con lesiones, ni Brasil ni Italia generaron muchas oportunidades de gol. El desenlace, marcado por el penal fallido de Baggio en la tanda de penales, recordó de forma triste la ceremonia de inauguración donde Diana Ross también erró su penalti.
El Mundial de Argentina 1978 giró entorno a la figura de Mario Kempes y la atmósfera particular que dominó la final. El contexto de dictadura y un formato con una segunda fase de grupos redujo la cantidad de partidos decisivos. “Este Mundial, celebrado de forma controvertida durante un periodo en el que una dictadura militar controlaba Argentina, se resume en dos momentos clave relacionados con el país anfitrión: la bienvenida con confeti en el estadio al inicio de la final y la genialidad de Mario Kempes, un centrocampista ofensivo que aportó el juego de un delantero centro”, aseguraron los analistas.
La primera Copa del Mundo en Asia trajo consigo grandes sorpresas, como la semifinal de Corea del Sur y la presencia de Senegal en cuartos de final. Sin embargo, la fatiga de los jugadores y la falta de partidos memorables en las fases decisivas opacaron el evento. “El problema de este Mundial fue que muchos de los jugadores estrella estaban exhaustos para un torneo que comenzó inusualmente temprano en mayo, con el objetivo de evitar lo peor de la temporada de lluvias. Los dos favoritos antes del torneo, Argentina y Francia, fueron eliminados en la fase de grupos”, indicaron.
El formato con doble fase de grupos, que resultó poco atractivo, dejando un sabor amargo, aunque el Maracanazo —la victoria final de Uruguay sobre Brasil— quedó grabado en la memoria colectiva. La falta de transmisión televisiva mundial restó impacto global al evento. “Los Mundiales de este periodo se vieron frecuentemente perjudicados por formatos extraños. En un intento para asegurar que el país anfitrión permanezca en la competición durante el mayor número de partidos posible, las ediciones anteriores a menudo resultaron poco satisfactorias”, comentarion los analistas.
Valorada en el Reino Unido, esta edición de 1966 fue destacada por su arbitraje permisivo y la escasa aparición de estrellas relevantes. Las sorpresas de Corea del Norte y Portugal, junto a una vibrante final, lograron compensar un torneo que en varios momentos resultó monótono. “Este Mundial suele figurar en listas similares elaboradas por publicaciones inglesas, por razones obvias. Pero para el resto del mundo, 1966 fue un torneo aburrido, caracterizado por un arbitraje que impidió que las estrellas —en particular Pelé— tuvieran un impacto significativo. La eficacia de los equipos europeos se impuso sobre el talento de los contendientes sudamericanos”, concluyeron.
La celebración de esta competición en Italia tenía un aire romántico; sin embargo, el bajo promedio de goles por partido era muy revelador, hasta tal punto que el fútbol tuvo que implementar la ley del pase hacia atrás y endurecer las sanciones por entradas peligrosas para intentar devolverle algo de emoción. “La final, que tuvo a Alemania celebrando ante Argentina, fue una repetición de la de cuatro años antes en México y se transformó en un encuentro mediocre, como era de esperarse. Argentina, debilitada por lesiones y suspensiones, se convirtió en la primera finalista en la historia de la Copa del Mundo que no logró marcar. El partido solo fue memorable por las dos tarjetas rojas que recibió el equipo argentino y la victoria de Alemania en los últimos minutos, gracias a un penalti lanzado por Andi Brehme”.
La final, con la sorprendente victoria de Alemania Occidental sobre Hungría, es recordada en la memoria colectiva, pero el formato del torneo y el juego brusco restó interés al desarrollo del evento.
La edición chilena de 1962 no dejó grandes partidos ni figuras destacadas, salvo la actuación mágica de Garrincha. El juego agresivo y la lesión temprana de Pelé limitaron el brillo de un torneo que rara vez aparece en las discusiones históricas.
El torneo inaugural es célebre por sus relatos de viaje y la intensa final entre Uruguay y Argentina, aunque el nivel futbolístico fue bajo y la cita resultó poco competitiva por la escasa cantidad de selecciones participantes.
La segunda edición estuvo influenciada por el contexto político de la época, con la figura de Benito Mussolini y decisiones arbitrales polémicas a favor del país anfitrión. Asimismo, la ausencia de Uruguay, vigente campeón, por el desinterés europeo en la edición anterior, también influyó en su valoración.
Italia retuvo el título y Brasil se consolidó como potencia, aunque el torneo quedó marcado por las tensiones políticas antes de la Segunda Guerra Mundial. La ausencia de varias selecciones unidas a una organización aún incipiente relegan a esta edición en los últimos puestos de la clasificación.










