Las encuestas sugieren con alta probabilidad que habrá una segunda vuelta el 25 de octubre. Sin embargo, ya los analistas empiezan a considerar cómo se comportará el mercado a partir del próximo lunes y cuáles serán las mejores oportunidades de inversión.
Los sondeos apuntan a un posible empate técnico entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el candidato opositor Flávio Bolsonaro. Si Lula logra su reelección, se prevé que el real se vea presionado y que el índice Bovespa experimente una caída, afectando especialmente a las acciones del sector bancario, debido a temores sobre la sostenibilidad fiscal. Esto generaría un efecto negativo en la competitividad de las exportaciones argentinas hacia Brasil, además de propiciar un aumento del turismo emisivo, es decir, una reducción en la oferta y un incremento en la demanda de dólares.
Por otro lado, si Bolsonaro se impone, el real podría fortalecerse y las acciones podrían repuntar ante la expectativa de un ajuste fiscal y una reducción continua de las tasas de interés, lo que beneficiaría el acceso al crédito. Esta situación conllevaría un efecto inverso en la economía: mayor competitividad para Argentina y menos argentinos visitando Brasil.
El sector financiero ha mostrado respuesta a estos escenarios. Desde agosto, el ETF EWZ, que representa acciones brasileñas, ha crecido un 8%, en contraste con el aumento de solo 1,1% del índice de mercados emergentes, un fenómeno impulsado por el crecimiento de Bolsonaro en las encuestas y apuestas.
De acuerdo con un informe de PPI, la victoria del opositor favorece a los sectores más expuestos a la baja de tasas. Empresas como Nubank y XP se verían beneficiadas por un costo de crédito más accesible y por una actividad más robusta en el mercado de capitales. La petrolera Petrobras y Banco do Brasil también podrían mejorar su valoración si disminuye el riesgo de intervención estatal.
“Si el resultado favorece a Bolsonaro, el mercado anticipa una disminución del riesgo fiscal, junto con tasas más bajas y un real más robusto. En este contexto, los activos que podría posicionarse mejor incluyen EWZ y dos actores del sector financiero con alta sensibilidad a las tasas: BBD (Bradesco) y NU (Nubank), que verían un crecimiento en su negocio de crédito al consumo gracias a un financiamiento menos costoso”, apuntó Tobias Sanchez, gerente de cartera de Cocos.
En caso de que Lula triunfe, las compañías exportadoras como WEG, Embraer, Suzano y Gerdau se establecen como refugios de valor. “El enfoque se tornaría más defensivo, centrando la mirada en empresas brasileñas que generan ingresos en dólares y están mejor posicionadas frente a un real más débil. VALE es un ejemplo claro, ya que su rendimiento depende más de la demanda global de hierro y el ciclo en China que de la política local”, agregó Sanchez.
Desde PPI proponen una operación táctica previa a las elecciones: vender un 5% de SPY y comprar EWZ. “A simple vista, no se anticipan grandes cambios si Lula es reelegido, aunque se enfocan en la revalorización de los activos financieros si Bolsonaro triunfa. El mercado ajusta sus expectativas en aparente espera de un recorte fiscal que el gobierno de Lula había prometido pero que no concretó”, sostiene.
Además, sugieren que esta estrategia proporciona una cobertura geopolítica, dado que con el petróleo Brent por encima de 100 dólares, el EWZ puede mitigar los efectos de un posible agravamiento del conflicto en Medio Oriente, dado su mayor peso en el sector energético.
Finalmente, un escenario de resultados muy ajustados podría intensificar la volatilidad hasta el 25 de octubre, momento en que se definirá quién será el próximo presidente de Brasil.










