“ANMAT informa que sigue detectando la comercialización, a través de plataformas de venta por Internet y de aplicaciones como WhatsApp, de productos que declaran contener diversos péptidos como ingredientes farmacéuticos activos. Estos incluyen Retatrutide, BPC-157, TB-500, GHK inyectable, Ipamorelin/CJC-1295, MOTS-S, Epitalon, Semax/Selank, Melanotan II, AOD-9604 y DSIP”.
Es importante destacar que estos productos no cuentan con la aprobación de la ANMAT como especialidades medicinales. En consecuencia, “se desconoce quiénes son sus fabricantes, su composición, las condiciones en las que fueron elaborados y formulados, así como la calidad, seguridad y eventual eficacia de los productos comercializados”. Estas afirmaciones resaltan los riesgos que implican para la salud de quienes deciden probarlos.
La alerta de la ANMAT surge en un contexto donde esta olla a presión ha empezado a destaparse parcialmente, en gran parte gracias a la denuncia de una influencer argentina que compartió los efectos adversos que sufrió tras utilizar inyecciones de Retatrutide que, según explicó, había adquirido por medio de Internet. Tras su testimonio, el organismo lanzó la primera señal de alerta sobre este tema.
Sin embargo, la situación se ha vuelto más compleja y preocupante. Las autoridades han precisado que “los productos que contienen péptidos se comercializan en presentaciones para inyección, lo que implica que su elaboración requiere de rigurosos controles y seguimiento por parte de un profesional de la salud. En caso de que alguno de estos productos esté contaminado, podría tener consecuencias graves y letales”. Este aviso es especialmente relevante para las autoridades sanitarias, que recientemente han enfrentado un dramático incidente relacionado con el fentanilo contaminado, también bajo su supervisión y aprobación.
Los péptidos, que son cadenas cortas de aminoácidos, son los componentes básicos de las proteínas. Algunos de estos péptidos se han convertido en medicamentos recetados clave, como es el caso de la insulina. Sin embargo, muchos de los nuevos péptidos que han comenzado a surgir en el mercado no han recibido la aprobación necesaria de las entidades reguladoras de la salud.
En lo que respecta al Retatrutide, actualmente se considera una sustancia en investigación clínica y no está aprobada como medicamento. “Por lo tanto, su comercialización y utilización fuera de los ámbitos autorizados de investigación no permite garantizar su seguridad”, aclararon desde la ANMAT. Esta clara diferenciación establece la importancia de no utilizar productos cuya eficacia y seguridad no han sido comprobadas en un marco adecuado.
Consistentemente, el organismo sanitario recomendó al público en general, así como a los profesionales de la salud, que se abstengan de adquirir o usar productos inyectables que no cuenten con la correspondiente autorización oficial. Además, instó a las personas que posean alguno de estos péptidos a contactar a la ANMAT a través de un correo electrónico proporcionado, para activar las investigaciones pertinentes.
Los fármacos mencionados por la ANMAT, aparte del Retatrutide, prometen efectos como la quema de grasa, el combate al envejecimiento y la oscurecimiento de la piel para simular un bronceado, entre otros fines. Es fundamental señalar que ninguno de estos productos cuenta con autorización de las autoridades competentes, y algunos de ellos están aprobados únicamente en Rusia.
El caso del BPC-157, por ejemplo, se trata de un péptido sintético derivado de una proteína del jugo gástrico humano, que ha sido estudiado sobre todo en animales por su posible capacidad para favorecer la reparación de tejidos y reducir la inflamación. Sin embargo, no ha sido aprobado como medicamento, la evidencia en humanos es muy limitada y su perfil de seguridad a largo plazo permanece desconocido.
De manera similar, el TB-500 es otro péptido sintético relacionado con la timosina beta-4, una proteína que participa en procesos de reparación y movimiento celular. Al igual que el BPC-157, gran parte de la evidencia proviene de estudios en animales y laboratorio, lo que no permite afirmar con rotundidad que sea un tratamiento eficaz y seguro para lesiones en seres humanos.
El GHK inyectable, también de la misma categoría, habitualmente se promociona para cicatrización y reparación de tejidos, además de estimular la producción de colágeno. En este contexto, la FDA de Estados Unidos ha señalado que puede presentar riesgos asociados con la inmunogenicidad y las impurezas del péptido.
Por su parte, el Ipamorelin es publicitado en el ámbito del fitness y la anti-envejecimiento para aumentar la masa muscular y optimizar la recuperación, así como favorecer la pérdida de grasa. Sin embargo, esos beneficios no se hallan demostrados clínicamente, y la evidencia disponible es limitada, con potenciales efectos adversos que incluyen retención de líquidos, dolor articular, hormigueos y alteraciones en los niveles de glucosa.
En cuanto al Epitalon, este péptido ha sido investigado principalmente en relación con el envejecimiento y la función celular. Se lo promociona en tratamientos anti-envejecimiento por sus posibles efectos sobre los telómeros, la regulación del sueño y los ritmos circadianos, así como su función antioxidante y la promesa de longevidad, aunque sin evidencia clínica actual que respalde tales afirmaciones.
El Semax, desarrollado originalmente en Rusia, ha sido investigado en relación a sus posibles efectos neuroprotectores y sobre la función cognitiva, incluyendo estudios sobre memoria, recuperación luego de un ACV, y la protección de neuronas frente al estrés y a la fatiga mental.
El Melanotan II, que simula el bronceado de la piel con menor exposición solar, ha generado preocupación debido a su potencial para oscurecer lunares y lesiones pigmentadas, lo que dificultaría la detección de cambios sospechosos. Además, se han documentado casos de desarrollo de melanoma tras su uso, de acuerdo a la Fundación para el Cáncer de Piel de Estados Unidos, que ha señalado sus riesgos.
El AOD-9604 es un fragmento sintético del extremo C-terminal de la hormona del crecimiento que demostró actividad para la pérdida de grasa en estudios preclínicos realizados con roedores, aunque fracasó en su ensayo clínico con humanos: un estudio de 24 semanas con 536 participantes no encontró una pérdida de peso significativa en comparación con el placebo. A partir de abril de 2026, está clasificado como sustancia farmacéutica a granel por la FDA, con restricciones en su formulación mientras se espera una revisión adicional.
El DSIP es un péptido que se investigó inicialmente por su posible capacidad para modificar y mejorar el sueño, aunque su naturaleza sigue siendo muy experimental: los primeros resultados son antiguos y los más recientes han demostrado ser inconsistentes, lo que deja en evidencia que no existe suficiente evidencia clínica que respalde su eficacia como tratamiento para el insomnio u otros trastornos del sueño.
Diversos expertos han comenzado a expresar su preocupación por la seguridad en el uso de péptidos emergentes que aún se consideran experimentales. Muchas personas los adquieren a través de la Web en sitios que no garantizan la seguridad, y la mayoría de ellos se administran por inyección.
Desde la administración de Donald Trump, en Estados Unidos, se ha estado considerando la posibilidad de que farmacias de formulación magistral, reguladas por la FDA, preparen estos medicamentos de manera más segura que su adquisición a través de fuentes no confiables. Sin embargo, los críticos de esta iniciativa sostienen que formalizar esa producción podría dar la falsa impresión de que se ha demostrado la seguridad y eficacia de estos productos, cuando los datos disponibles son aún muy limitados.








![[Deportes] La RFEF criticó a Argentina por la anulación de la Finalissima: “Ofrecimos todas las posibilidades”](https://comunacero.com.ar/wp-content/uploads/2026/03/featured-image-120x86.jpg)

