Lo que anteriormente podría haber sido considerado una opción excéntrica en la oferta de eventos porteños, ahora se transforma en una tendencia que atrae a jóvenes y adultos que prefieren salir sin la posibilidad de enfrentar una resaca al día siguiente.
Un evento similar tuvo lugar este fin de semana en la zona norte del Gran Buenos Aires, y se espera que el sábado la Costa Atlántica viva momentos de diversión sobria con dos fiestas simultáneas. De esta manera, esta movida está ganando fuerza en toda la ciudad.
La singularidad de estos eventos se volvió común con la llegada de las coffee raves o festivales matutinos y vespertinos sin alcohol, que surgieron inicialmente en ciudades como Londres, Berlín y Nueva York. Estas fiestas combinan la presentación de DJs, café de especialidad, pastelería y un enfoque diferente de socialización: bailar temprano, regresar a casa con claridad mental y evitar las resacas.
En la primera edición del año de Cafecito BA, que tuvo lugar hace un mes en Plaza República del Perú, se experimentó con esta propuesta al estilo coffee rave, comenzando a las 18:00 horas, creando una atmósfera más similar a un encuentro saludable que a una discoteca convencional. Un DJ tocaba vinilos, ambientando la velada con ritmos enérgicos, mientras los asistentes capturaban momentos con sus teléfonos, mostrando el característico “pasito manija” (movimiento de hombros de un lado a otro, con el mentón en alto) y luciendo gafas de sol, aunque sosteniendo un ristretto en lugar de una bebida alcohólica.
Este fenómeno también se refleja en Awake Up & Dance, un evento completamente matutino creado por el DJ Ale Lacroix, cuya primera edición de este año se celebró el domingo en Ingeniero Maschwitz.
“Está inspirado en un movimiento global que nació hace más de 15 años en Londres con fiestas como Morning Gloryville, que llevaron la experiencia de la pista de baile a la mañana, sustituyendo el alcohol por café, smoothies y bienestar”, menciona Lacroix.
Según él, el movimiento se popularizó en Brooklyn y se consolidó como una tendencia global vinculada a una manera “más consciente” de disfrutar la vida. El evento abarca yoga, jugos naturales y música, y tiene lugar desde las 10 hasta las 13 horas.
Estas experiencias no solo son un reflejo de una preferencia social, sino que también señalan un cambio más amplio en los hábitos de consumo: el alcohol está perdiendo popularidad.
Un informe reciente de la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR), basado en grupos focales en AMBA, Córdoba, Rosario y Mendoza, revela una disminución continua en la frecuencia de consumo tanto de vino como de cerveza, siendo este descenso más pronunciado en el caso del vino.
El estudio indica que el intervalo entre compras de vino se ha ampliado en seis días. Las razones mencionadas incluyen una mayor preocupación por la salud tras la pandemia y un enfoque más cuidadoso de los gastos. Los participantes describen su nuevo comportamiento como “evitar el reviente lo más posible”.
A pesar de esta tendencia, la cerveza sigue siendo la bebida más consumida en el mercado, representando el 63% de los consumidores.










