Este planteo fue expuesto en el marco del II Congreso Arquidiocesano de Adicciones, llevado a cabo en la Universidad Católica de Córdoba, que contó con la participación de más de 500 asistentes y una convocatoria que abarcó diversas áreas y partidos. La información fue compartida por la Comisión de la Pastoral Nacional de Adicciones, que resaltó la labor de los Hogares de Cristo como un modelo integral para tratar los consumos problemáticos.
El evento reunió a diversos actores, incluidos representantes de la Iglesia, funcionarios de diferentes niveles gubernamentales, legisladores, especialistas en salud mental, académicos, empresarios y representantes comunitarios. En estas dos jornadas, se discutieron estrategias de prevención, asistencia, apoyo territorial y políticas públicas, alcanzando un diagnóstico común: las adicciones deben ser vistas no solo como un problema individual o sanitario, sino como una crisis que afecta a la sociedad en su conjunto.
El punto focal del Congreso fue el arzobispo de Córdoba, cardenal Ángel Sixto Rossi, quien participó a través de un videomensaje desde Roma, donde asistía a un Consistorio convocado por el papa León XIV. Rossi propuso cinco ejes para abordar el grave tema de las adicciones: “educar para la libertad”, acompañar mediante presencia y escucha, fomentar la autoestima, “llenar el vacío con bondad” y proporcionar “un fundamento espiritual a la vida”. También expresó su gratitud hacia aquellos que trabajan con personas que enfrentan consumos problemáticos: “Gracias por su misión y su vocación de sanadores, es decir, hombres y mujeres que cuidan de los dolientes”.
Por su parte, el arzobispo de Santiago del Estero y primado de la Iglesia Católica en Argentina, cardenal Víctor Bokalic Iglic, también envió un mensaje desde Roma. En su mensaje, describió las adicciones como “un flagelo” que impacta especialmente en los jóvenes, y compartió que pudo dialogar con el Papa acerca de la situación en Argentina. De acuerdo a Bokalic Iglic, el Papa mostró “mucho interés” y “alegría” por las iniciativas pastorales en el país. “Hagámoslo con espíritu de comunión, con disposición abierta, ayudándonos y coordinando acciones para lograr lo mejor para aquellos afectados por este flagelo, ya sea por drogas, alcohol, juego u otras adicciones que empobrecen y degradan la condición humana”, indicó.
La inauguración del Congreso estuvo a cargo del rector de la Universidad Católica de Córdoba, presbítero Andrés Aguerre, del delegado de la Pastoral de Adicciones local, padre Pablo Viola, y del intendente de Córdoba, Daniel Passerini. Viola realizó un diagnóstico social sobre la situación del consumo y dejó una frase impactante: “Estamos en tiempo de demanda de amor” y “hay hambre de familia en nuestra Patria”.
Passerini enfatizó la importancia de una intervención coordinada entre los distintos niveles de gobierno. “Cuando los tres niveles del Estado se comprometen en una acción, todo se vuelve más directo y converge mejor”, apuntó, subrayando que, en el contexto de las adicciones y la salud mental, es fundamental un enfoque integral, interdisciplinario, una presencia territorial y una perspectiva comunitaria.
Uno de los paneles destacados del Congreso se dedicó a la presentación del Manual Latinoamericano de Adicciones, con exposiciones de la teóloga Emilce Cuda, del Vaticano; el sacerdote Carlos “Charly” Olivero, fundador de la Pastoral Latinoamericana de Acompañamiento y Prevención de Adicciones; y el psicólogo chileno Alex Behn. Este documento recoge aportes de 18 países latinoamericanos y la participación de más de 600 personas que compartieron sus experiencias y conocimientos.
Olivero explicó que el manual “nace del barro”, basado en las experiencias de las pastorales que han trabajado con personas que enfrentan este sufrimiento, y busca organizar ese conocimiento para ofrecerlo como una herramienta útil. Cuda destacó la atención del Vaticano sobre el problema del consumo, relacionando la crisis de las adicciones con la falta de oportunidades para los jóvenes y anticipando que en agosto el Papa recibirá a la PLAPA, el Manual y a los involucrados en su creación.
El padre Leonardo Silio, coordinador de la Pastoral Nacional de Adicciones y Drogadependencia, presentó un mensaje elaborado por la pastoral con motivo del 26 de junio, en el que se alertó sobre la situación de los niños y adolescentes. El documento señala que en muchas familias coexisten dos o tres generaciones afectadas por el consumo, lo que deja a muchos menores sin un adulto capaz de ofrecerles contención en una etapa crítica de su vida. También enfatiza la importancia de fortalecer el vínculo entre parroquias y escuelas para la prevención, detección temprana y acompañamiento de niños y jóvenes.
El texto también abordan la situación de las mujeres con consumos problemáticos, especialmente aquellas que son madres, reclamando más espacios convivenciales adecuados para recibir a sus hijos. Además, se establece un vínculo entre esta problemática y situaciones de pobreza estructural, inseguridad alimentaria y el aumento de personas en situación de calle.
Moro analizó la evolución de la respuesta estatal, que ha pasado de centrarse en la sustancia a adoptar una mirada integral hacia las personas y las comunidades. En este contexto, destacó la colaboración de la Sedronar con los Hogares de Cristo y mencionó que de aproximadamente 350 dispositivos en funcionamiento en Argentina, unos 200 son respaldados por el organismo nacional. “La perspectiva sobre las adicciones actualmente coincide con la comunidad organizada”, aseguró.
La diversidad multipartidaria del Congreso se evidenció en la asistencia de funcionarios y líderes de diferentes espacios. Estuvieron presentes el gobernador de Córdoba, Martín Llaryora; la diputada nacional Victoria Tolosa Paz, presidenta de la Comisión de Prevención de Adicciones y Control del Narcotráfico; autoridades de Sedronar; funcionarios de nivel provincial y municipal; así como representantes de diversas organizaciones sociales y académicas.
Durante las dos jornadas se llevaron a cabo mesas de trabajo en áreas como prevención, investigación, asistencia, educación, deporte, familia, empleo, vivienda, políticas públicas, apoyo comunitario y espiritualidad. Además, se presentó la película La vida como viene, que narra la historia de los Hogares de Cristo, con la presencia del padre José María “Pepe” Di Paola, fundador de la Familia Grande Hogar de Cristo, quien fue reconocido por su trayectoria.
El Congreso concluyó con la presentación de un documento de conclusiones, una peregrinación de las comunidades de los Hogares de Cristo por las calles de Córdoba y una misa en la Catedral. La imagen final del encuentro reflejó el espíritu de unidad: ante el creciente desafío de las adicciones, la Iglesia reclamó que ninguna entidad actúe en soledad y que la respuesta surja de una colaboración efectiva entre el Estado, la comunidad, las organizaciones sociales, los especialistas y las familias.










