Al mismo tiempo, estos deportistas han convertido su longevidad en un negocio, invirtiendo y participando en empresas del sector del bienestar, que representa un mercado global de más de USD 6,8 billones.
La decisión de LeBron James de seguir jugando a los 41 años con los Philadelphia 76ers refleja una evolución en la gestión de la carrera de los deportistas. El máximo anotador histórico de la NBA admitió haber necesitado un tiempo para decidir su futuro después de su última temporada en los Lakers. “Pensé que había terminado cuando terminó la temporada. No estaba listo para anunciarlo y sabía que necesitaba algo de tiempo para decidirlo realmente”, indicó.
El cuidado físico de los atletas de alto rendimiento ha dejado de depender únicamente del talento o la genética. James invierte cerca de USD 1,5 millones al año en mantener su cuerpo, según su socio Maverick Carter. Este gasto incluye entrenadores, chefs, masajistas, tecnología de recuperación y dispositivos avanzados. La rutina de cuidado de LeBron incluye cámaras hiperbáricas, crioterapia y botas de compresión, además de hábitos de descanso y una dieta balanceada.
El avance en medicina personalizada permite a los equipos deportivos realizar un seguimiento de indicadores como inflamación, perfil metabólico y variabilidad cardíaca. Dispositivos como relojes inteligentes y sensores han trasladado parte de esta monitorización más allá de los consultorios, generando datos sobre actividad, sueño y recuperación, aunque su correcta interpretación requiere de atención médica.
LeBron no solo utiliza esta tecnología, sino que también ha invertido en ella. En marzo de 2026, participó junto a Cristiano Ronaldo en una ronda de financiación de USD 575 millones para WHOOP, una empresa de monitoreo fisiológico valorada en USD 10.100 millones.
La longevidad en el deporte ha adquirido un nuevo significado en términos económicos. Un atleta que se mantiene competitivo durante más temporadas conserva su valor tanto en el ámbito deportivo como financiero para los clubes.
Conscientes de la importancia de sus jugadores, los clubes están reforzando las áreas de prevención de lesiones y recuperación para minimizar el tiempo de inactividad. La profesionalización del cuidado físico es impulsada por contratos multimillonarios y el impacto directo en el rendimiento. Una lesión extendida puede paralizar inversiones y afectar la planificación de los equipos, como apuntó un ejecutivo del sector.
La innovación en tecnología y medicina no asegura el liderazgo deportivo, pero sí ofrece herramientas para mantener la competitividad a lo largo del tiempo, según indican expertos. Entrenar de manera adecuada ya no es suficiente; la recuperación se ha convertido en un componente fundamental de la preparación.
Cristiano Ronaldo ha estructurado su carrera en torno a una rigurosa disciplina física, manteniéndose activo a los 41 años y convirtiendo su enfoque en un pilar de la marca CR7. Además de invertir en WHOOP, lanzó Erakulis, una plataforma digital dedicada al bienestar integral. Por su parte, Messi ha priorizado la adaptación en su entrenamiento, dieta y descanso, reflejada en su marca de bebidas de hidratación, Más+ by Messi, y en la creación de Play Time Sports-Tech HoldCo, un fondo de inversión en deportes y tecnología.
Novak Djokovic se ha enfocado en la nutrición, hidratación y entrenamiento mental, aspectos que también ha trasladado a sus inversiones en alimentos funcionales y bebidas. Desde junio de 2026, el tenista colabora como asesor estratégico de General Atlantic en proyectos relacionados con el bienestar y el rendimiento.
La economía global del bienestar alcanzó los USD 6,8 billones en 2024, y según proyecciones del Global Wellness Institute, podría expandirse hasta los USD 9,8 billones para 2029. Este sector representa ya el 6,12% del PIB mundial.
La tendencia actual se orienta hacia la prolongación de años activos, con herramientas que permiten personalizar el entrenamiento, la alimentación y el descanso según las características de cada individuo. La decisión de LeBron James de continuar en la NBA hasta los 44 años simboliza un nuevo paradigma: la longevidad deportiva como motor de una economía en crecimiento y como un modelo a seguir para una vida activa más allá del retiro.










