El politólogo argentino residente en Brasil, Eduardo Sincofsky, analizó el resultado en el contexto de una serie de factores, tales como el uso de las redes sociales, las movilizaciones callejeras y el tono de los discursos durante la segunda vuelta.
En una conversación con el medio, Sincofsky señaló que la campaña de Lula supo conectar con aquellos que aún no habían definido su voto o que no planeaban asistir a las urnas. “Se generaba una discusión”, expresó al referirse al impacto de esa dinámica.
La victoria ha dejado a Lula en una situación complicada en relación con un Congreso adverso, además de la necesidad de reorganizar la agenda política sin perder de vista una sociedad que enfrenta dificultades económicas al inicio de este nuevo ciclo.
Para Sincofsky, el principal reto va más allá de la contienda electoral e implica recuperar un diálogo público menos enfrentado. “Brasil precisa resolver sus problemas del día a día”, indicó.
Durante la segunda vuelta, la movilización digital y presencial emergió como uno de los componentes que, según el análisis, favorecieron a Lula. Sincofsky resaltó la labor de André Janones, un diputado de Minas Gerais que introdujo un canal de participación en redes, donde se organizaban tareas concretas y se asignaban “misiones” para difundir mensajes e intervenir en los debates políticos.
El politólogo calculó que aproximadamente diez millones de personas se unieron a esta estructura de militancia digital, cuyo propósito iba más allá de fortalecer a los votantes ya convencidos, buscando también introducir debates en los espacios cotidianos de las plataformas. “Se generaba una discusión”, reiteró Sincofsky, quien considera que esta estrategia logró poner sobre la mesa otros temas y respuestas ante la campaña de Bolsonaro.
Esta actividad tuvo un reflejo en la esfera pública. Sincofsky mencionó la concentración del sábado en la Avenida Paulista, en San Pablo, como una de las manifestaciones más significativas desde la redemocratización de Brasil. La escena evidenció que la disputa electoral se libraba igualmente en el territorio, con una presencia que pretendía visibilizarse. “La sociedad brasilera se cansó de esto”, dijo al vincular esa movilización con un creciente rechazo a la agresividad en la política.
Según su análisis, las acciones en redes y las manifestaciones tuvieron un impacto considerable entre los indecisos, los abstencionistas y los votantes que cambiaron su postura durante la campaña. Se argumentó que quienes no habían acudido a votar presentaban un perfil emocional más afín a Lula, por lo que la tarea principal radicaba en activar su participación en las urnas. “Tiene que sacar toda la habilidad y todo el pragmatismo”, sugirió, aunque esa afirmación también anticipó el desafío que el presidente electo enfrentará en su gestión.
Sincofsky atribuyó, además, parte del resultado a los errores de Flávio Bolsonaro durante la segunda vuelta. Mencionó su propuesta de modificar la Constitución tras ganar la primera vuelta, una idea que, según el analista, generó inquietud en distintos sectores del electorado. El candidato pareció actuar como si la presidencia ya estuviera asegurada, lo que tuvo costo político. “Te estás riendo”, resumió el analista al describir algunas reacciones que observó en redes.
También recordó una afirmación de Bolsonaro en un debate sobre la vacunación contra el COVID-19, la cual resurgió el dolor que dejó la pandemia en un país que experimentó 700 mil muertes. “La sociedad brasilera se cansó de esto”, argumentó sobre cómo referencias irónicas a ese período podían impactar negativamente en su campaña.
Otro incidente destacado fue la referencia a “nueve dedos” en alusión a Lula. Sincofsky puntualizó que Brasil cuenta con 14 millones de ciudadanos con discapacidades, y consideró que este tipo de burlas iba más allá del adversario político al que estaban dirigidas. “Te estás riendo”, insistió, al describir las reacciones de quienes criticaron ese tipo de tono, que también perjudicaba a personas desempleadas.
En este contexto, el analista ubicó uno de los factores que llevaron al desgaste electoral de Bolsonaro, no solo en términos de diferencias programáticas, sino en la percepción de una campaña que se enfocó en los agravios en un momento de desgaste social. “Se generaba una discusión”, aseguró Sincofsky mientras describía cómo estas intervenciones se multiplicaban en plataformas digitales, convirtiéndose en un tema de conversación política.
Sin embargo, la elección no resolvió el principal desafío de la nueva administración: la relación con el Poder Legislativo. Flávio Bolsonaro conservará una fuerza parlamentaria en el Senado, la Cámara de Diputados y los gobiernos estatales, un entramado que obligará a Lula a buscar apoyos amplios para lograr avanzar con sus proyectos. “Tiene que sacar toda la habilidad y todo el pragmatismo”, aseveró Sincofsky al referirse a las condiciones de negociación que deberá enfrentar.
El politólogo mencionó que Lula ganó en 2022 con una amplia coalición y con Geraldo Alckmin como vicepresidente, pero tuvo que enfrentar críticas por gobernar con criterios cercanos al Partido de los Trabajadores. Para Sincofsky, esta experiencia es un antecedente que podría generar tensiones en el futuro. “Brasil precisa resolver sus problemas del día a día”, subrayó al destacar la necesidad de atender la deuda y las dificultades económicas que enfrenta una parte de la población.
A pesar de considerarse que Lula posee mayor margen que otros líderes para establecer acuerdos en el Congreso, esta capacidad no desvanece la complejidad del actual escenario. El presidente electo tendrá que determinar hasta dónde puede ceder para garantizar mayorías y, al mismo tiempo, reducir la intensidad de la confrontación que caracterizó la campaña. “Tiene que sacar toda la habilidad y todo el pragmatismo”, reiteró el analista al describir la tarea por delante.
La imperiosa necesidad de acuerdos se presenta, además, en un contexto atravesado por el endeudamiento y las dificultades que enfrentan amplios sectores. Sincofsky sugirió que la capacidad del nuevo gobierno para responder a estos desafíos será un indicador concreto de su habilidad para estabilizar el clima político. “Brasil precisa resolver sus problemas del día a día”, enfatizó.
La derrota de Flávio Bolsonaro no indica, sin embargo, un final inmediato para la familia Bolsonaro, sino que abre una fase de incertidumbre. El candidato perderá sus fueros después de 24 años ocupando cargos públicos, lo que podría derivar en complicaciones legales. “Esta gente ya probamos dos veces y no va”, concluyó en referencia al posible desgaste de este espacio político.
El politólogo añadió que Jair Bolsonaro continúa enfrentando problemas legales y que otro miembro de la familia reside en Estados Unidos. En este contexto, la negativa de Flávio Bolsonaro a aceptar el resultado electoral puede limitar aún más su capacidad de mantener la centralidad política. “Esta gente ya probamos dos veces y no va”, afirmó, anticipando el efecto que esa postura podría tener en votantes que ya no desean continuar con la misma experiencia.
La incertidumbre sobre el futuro del bolsonarismo ha coexistido desde el primer momento con la respuesta de los mercados. Sincofsky explicó que el sector financiero había previsto una victoria de Bolsonaro, por lo que la apertura posterior a la elección podría verse con bajas. “El mercado estaba precificado para Bolsonaro”, argumentó.
De acuerdo con el analista, esta discrepancia entre las expectativas financieras y el resultado electoral podría dar lugar a un aumento del dólar y frenar, al menos durante las semanas siguientes a los comicios, la tendencia a la baja de la tasa de interés. Así, el resultado electoral abre simultáneamente un espacio para la negociación política, una discusión sobre el rumbo del bolsonarismo y una nueva perspectiva económica. “El mercado estaba precificado para Bolsonaro”, concluyó Sincofsky.










