Bessent advirtió sobre severas consecuencias para aquellos países que se abstengan de adherirse a la campaña liderada por Washington, mientras que China sostuvo que defenderá sus intereses ante esta iniciativa. “La cooperación entre China e Irán siempre se ha efectuado dentro del marco del derecho internacional y no debe ser objeto de interferencias o perturbaciones”, afirmó Lin Jian, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, durante una conferencia de prensa.
El funcionario agregó que “China ha manifestado en numerosas ocasiones que se opone firmemente a las sanciones unilaterales ilegales… y tomará todas las medidas necesarias para proteger sus derechos e intereses”.
El plan, denominado Operación Paria Económico por Bessent, busca incrementar la presión económica sobre el régimen iraní. Esta declaración ocurre casi seis meses después del inicio de un conflicto con Teherán que se ha estancado, en medio de un proceso de paz que está paralizado e Irán bloqueando la circulación en el estratégico estrecho de Ormuz, esencial para el tráfico de hidrocarburos.
“Que no exista ninguna ambigüedad respecto a la posición de Estados Unidos. Cualquier tipo de relación económica con este régimen asesino expondrá a los responsables a la totalidad del poder estadounidense”, destacó el secretario del Tesoro.
Bessent centró su atención en países y actividades comerciales con Irán en cinco sectores específicos, que incluyen activos digitales, tecnología, oro, aviación y transporte marítimo. Entre los países que podrían verse más impactados se encuentran Emiratos Árabes Unidos y Pakistán, considerados socios estratégicos de Estados Unidos en la región.
Aunque Bessent no mencionó a los bancos chinos que facilitan las transacciones iraníes, ni a China, principal destino del petróleo proveniente de Irán, analistas sugieren que este enfoque también podría estar relacionado con la intención de evitar tensiones antes del encuentro previsto entre Trump y Xi Jinping el próximo mes.
Irán ha enfrentado sanciones durante décadas, havía logrado establecer una compleja red financiera internacional para eludir restricciones y, antes del conflicto, exportaba millones de barriles de petróleo, principalmente a China. Al ser consultado sobre si los bancos chinos serían afectados por las nuevas medidas, Bessent enfatizó que “nadie está por encima del alcance de las sanciones estadounidenses”.










