Una de las premisas fundamentales del Gobierno es mantener el equilibrio de las cuentas públicas, lo cual, según Milei, facilitaría la implementación de modificaciones en el sistema tributario. Esto implica la posibilidad de eliminar o reducir impuestos que, en diferentes aspectos, distorsionan la actividad económica.
“Nosotros hemos hecho algo por el ahorro en Argentina. Lo hicimos desde el equilibrio fiscal. Llegamos con un déficit consolidado de 15 puntos del PBI: en un mes arreglamos el desequilibrio del Tesoro y, en seis meses, el del Banco Central. Es decir, hicimos un ajuste de 15 puntos del PBI y les devolvimos a los argentinos esos 15 puntos del PBI. Es más, bajamos impuestos por tres (puntos del PBI), con lo cual les devolvemos a los argentinos u$s 100 mil millones”, resaltó el Presidente en el Alvear Palace.
En términos concretos, los cambios fiscales aplicados por el Ejecutivo desde diciembre de 2023 hasta la fecha representan un 3% del PBI. Según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), estas medidas podrían generar un costo fiscal acumulado equivalente al 4,7% del PBI hacia finales de 2027.
Durante 2024, la administración actual llevó a cabo tres modificaciones fiscales, que incluyeron un aumento en el impuesto PAIS, generando una recaudación de 0,30% del PBI; un incremento en el impuesto a los combustibles, con 0,16% del PBI; y una reducción en el impuesto a los Bienes Personales, que significó un alivio de 0,12% del PBI. El aumento en la recaudación equilibró la caída originada por el impuesto a los Bienes Personales, resultando en un incremento neto de recaudación equivalente a 0,34% del PBI, según el IARAF.
Sin embargo, el 2025 marcó un giro con diez modificaciones tributarias significativas, donde siete de ellas representaron reducciones en la recaudación y tres aumentos. “El cambio más significativo se relacionó con el final de la vigencia del impuesto PAIS a fines de 2024. Esto implica una resignación de recursos por parte del Estado equivalente a 1,1% del PBI”, indicó la organización dirigida por el economista Nadin Argañaraz.
El segundo cambio más relevante que afectó la recaudación fue el retorno de la posibilidad de usar certificados de exclusión de percepciones de IVA y Ganancias en Aduana, que supuso una pérdida de recursos de 0,42% del PBI. En tercer lugar, se situó la reducción de derechos de exportación, tanto permanentes como temporales, con un impacto de 0,35% del PBI. También destacó la afectación de Bienes Personales, que resultó en un impacto fiscal negativo de 0,3% del PBI
En términos generales, el costo fiscal de las reducciones impositivas alcanzó cerca de 2,3% del PBI. No obstante, al incluir los cambios que generaron aumentos en la recaudación (impuesto a los combustibles, impuesto a las Ganancias de personas humanas y monotributo), la cifra mostró un incremento de 0,62% del PBI, lo que resultó en una disminución neta debido a las reformas del segundo año de gestión mileísta de 1,69% del PBI.
El IARAF reportó once modificaciones tributarias en los primeros ocho meses de 2026, entre las que se destaca la eliminación de impuestos internos coparticipados (vehículos, objetos suntuarios, seguros, telefonía celular y embarcaciones recreativas), implementada en el marco de la Ley de Modernización Laboral a partir de abril.
Adicionalmente, se implementó el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), que financiará indemnizaciones con una contribución mensual del 2,5% para MiPyMEs y del 1% para grandes empresas. Según el IARAF, el costo fiscal de esta medida será de 0,06% del PBI, y su impacto en un año sería de 0,37% del PBI.
“Las bajas tributarias de 2026 totalizan un costo fiscal anual de 2,35% del PBI”, destacaron. El incremento de recaudación proveniente de los impuestos mencionados ayudaría a mitigar la pérdida de ingresos, aportando 0,74% del PBI. El costo fiscal neto anual de los cambios tributarios se estima en 1,61% del PBI, similar al de 2025 aunque con una estructura diferente.
Desde 2024 hasta 2026, el impuesto PAIS sería responsable del 43% de la caída en la recaudación, seguido por derechos de exportación y Bienes Personales, con 19% y 18% respectivamente, e IVA, con 11%.
Las decisiones hasta el momento sugieren que la implementación de los principales cambios tributarios provocaría una pérdida de recaudación del 1,77% del PBI en 2027, lo que implica una merma adicional cercana a 0,16% del PBI respecto a 2026. “La principal diferencia entre ambos años se debe a una mayor pérdida de recursos relacionada con la plena implementación del FAL y un mayor costo fiscal en Bienes Personales. Estas pérdidas serían parcialmente compensadas por una menor merma de ingresos debido a la eliminación del impacto negativo relacionado con los certificados de exclusión de percepciones de IVA y Ganancias en Aduana”, concluyó el IARAF.
De este modo, el gobierno de Javier Milei prevé implementar modificaciones tributarias con un costo fiscal acumulado del 4,7% del PBI, en consonancia con el objetivo oficial de reducir la carga impositiva y ofrecer alivio al sector privado.










