Santilli estructuró su alocución comparando la situación económica de Argentina en los últimos tres años con la actual. En el contexto internacional, subrayó el abandono del alineamiento con “Nicaragua, Venezuela, Cuba e Irán”, en favor de una relación más estrecha con las democracias occidentales, lideradas por Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump e Israel.
En el ámbito local, enfatizó el fin de los piquetes promovidos por lo que describió como “gerentes de la pobreza” y la normalización de las cuentas públicas, destacando la eliminación del déficit en el Tesoro y el Banco Central en los primeros seis meses de gestión.
Durante su intervención, expuso lo que denominó el “milagro Milei”, señalando que la inflación pasó del 211% al 30% anual y que la pobreza se redujo del 57% al 32%. Además, Santilli destacó una particularidad del modelo libertario, que aseguró no destruyó empleo en el sector privado, logrando mantener cuatro años de crecimiento genuino gracias a reformas estructurales como la modernización laboral, el Régimen de Inversiones (RIGI) y la nueva ley de glaciares.
Santilli utilizó una metáfora para ilustrar el crecimiento, comparando la economía con un avión que antes operaba solo con una turbina —la agroindustria—, vulnerable a las variaciones climáticas. Actualmente, afirmó, el país ha fortalecido su motor económico al agregar tres sectores claves: Oil & Gas, minería —que está proyectando un salto en exportaciones de u$s 4.000 millones a u$s 10.000 millones este año— y la industria del conocimiento, que aporta otros u$s 10.000 millones a la balanza comercial.
Este empuje productivo también se ve potenciado por la apertura de mercados, un anhelo histórico del sector privado. Santilli celebró los progresos en el acuerdo Unión Europea-Mercosur, así como los tratados con Singapur y, especialmente, el acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, que eliminó aranceles para más de 1.600 productos nacionales y aumentó la cuota de exportación de carne de 20.000 a 100.000 toneladas.
Al cerrar su intervención, Santilli lanzó un mensaje político de cara a las futuras elecciones, contrastando directamente con Axel Kicillof. Afirma que la presencia del gobernador en Estados Unidos “aterroriza a los mercados” por su promesa de revertir las reformas vigentes, y lo ironizó describiéndolo como el probable “mejor jefe de campaña de Milei”. En conclusión, planteó que el futuro del país dependerá de elegir entre mantener el rumbo hacia el progreso, la libertad y la integración global, o retornar a una economía “cerrada y oscurantista”, que, según su punto de vista, ha llevado al país a la pobreza extrema.










