Anteriormente, Japón solo había habilitado a la Patagonia, reconocida desde 2018 como zona libre de aftosa sin vacunación. Con este nuevo acuerdo, se amplía el acceso al resto del territorio argentino que cuenta con el estatus de libre de aftosa con vacunación, donde se concentra aproximadamente el 90% del stock bovino y de los establecimientos ganaderos del país.
El anuncio fue realizado por el ministro de Economía, Luis Caputo, y concluye un proceso de negociaciones que se ha extendido por varios años. Para la cadena de ganados y carnes, esta apertura representa la posibilidad de acceder con producción de todo el país a uno de los mercados asiáticos más exigentes.
Desde la Sociedad Rural Argentina (SRA), calificaron esta decisión como “un avance significativo para la ganadería nacional” y recordaron que ocurre 20 años después de la apertura parcial del mercado japonés, que en su momento se limitaba a la Patagonia.
“La noticia representa una nueva oportunidad para la carne vacuna argentina y reconoce el trabajo sostenido de los productores argentinos en materia de sanidad, trazabilidad y calidad”, afirmó un portavoz de la entidad.
La SRA también resaltó la colaboración entre organismos públicos y el sector privado: “Valoramos esta apertura, fruto del trabajo llevado adelante por la Cancillería, el Ministerio de Economía, el Senasa y el Ipcva junto con el sector privado”, dijo el entrevistado.
Para Nicolás Pino, presidente de la SRA, el resultado tiene una relevancia que trasciende el mercado japonés: “La construcción de confianza sanitaria y comercial constituye un logro importante en materia de apertura de mercados e inserción internacional de toda la cadena de ganados y carnes de la Argentina”.
En sintonía, Carlos Castagnani, presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), destacó la importancia de mantener el acceso logrado. “Abrir mercados es fundamental, pero tan importante como abrirlos es poder sostenerlos”, expresó.
El dirigente subrayó que Japón presenta una oportunidad para productores de diversas regiones del país, enfatizando el cuidado del estatus sanitario. “Japón nos plantea un enorme desafío y una gran oportunidad para todo el territorio argentino. Por ello, debemos preservar nuestro estatus sanitario, fortalecer al Senasa y trabajar para que la sanidad siga siendo una política de Estado”, afirmó.
Desde Asia, en el marco de una misión oficial, el presidente del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva), Georges Breitschmitt, también celebró el acuerdo y recordó el esfuerzo realizado por el organismo para lograr una apertura más amplia. “Felicitamos a las autoridades del Gobierno por este gran logro en el que venimos trabajando desde hace tantos años. Está claro que todavía queda mucho por hacer, pero no deja de ser un hito muy significativo para la carne vacuna argentina”, indicó.
Breitschmitt anticipó que si se cumplen los requisitos sanitarios correspondientes, los primeros embarques podrían llevarse a cabo durante el primer trimestre de 2027. Se deberán realizar, previamente, las visitas sanitarias pertinentes a la Argentina.
El líder del Ipcva también mencionó el potencial comercial que representa el mercado japonés para diversos productos de la industria frigorífica local, destacando en particular a la lengua bovina, uno de los productos más valorados por los consumidores japoneses.
El organismo ha trabajado en Japón desde 2015, y en 2017 apoyó las gestiones que condujeron a la apertura para las carnes provenientes de la Patagonia, continuando luego con autoridades nacionales para ampliar el acceso al resto del país. Entre 2019 y 2023, participaron en Foodex Japan, una de las principales ferias de alimentos y bebidas de Asia.
Para Amadeo Derito, presidente de la Asociación Argentina de Angus, esta apertura también representa un reconocimiento al trabajo sanitario y de trazabilidad realizado en el país. “Es una muy buena noticia que debemos analizar con madurez y desde diferentes perspectivas”, apuntó.
El dirigente opinó que la entrada al mercado japonés podría influir positivamente en otros mercados de la región. “Que un mercado tan exigente reconozca nuestro sistema de trazabilidad, al Senasa y la calidad del producto, nos posiciona de manera inmejorable. En este sentido, puede ayudar a que otros países clave, como Corea, también abran sus mercados a la carne argentina”, aseguró.
Sin embargo, Derito advirtió que el acceso sanitario es solo una parte del reto. El arancel de ingreso a Japón es del 38%, además de la competencia consolidada que enfrentan productores de Estados Unidos y Australia bajo mejores condiciones comerciales. A esto se suma una diferencia entre el tipo de carne que demanda Japón y parte de la oferta argentina.
“Además, existe una discrepancia de producto: el tipo de carne que importa Japón actualmente no coincide con la oferta argentina en cuanto a tamaño de cortes, tipificación y marbling (marmoreo). Es un gran desafío como país que conozcan y adopten nuestra carne”, explicó.
La experiencia de Uruguay se presenta como una referencia para evaluar el desafío comercial. Según datos mencionados por la Asociación Argentina de Angus, el país vecino, con un estatus sanitario similar y habilitado desde 2018, exporta entre 5000 y 6000 toneladas anuales a Japón, en un mercado de importaciones que asciende a unas 600.000 toneladas.
Por lo tanto, Derito concluyó que la oportunidad está presente, pero será esencial construir el espacio comercial. “La oportunidad está, pero ahora debemos trabajar junto a los exportadores para ganarnos ese lugar”, cerró.










