En transcurso del día, el mandatario también arremetió contra los medios y compartió una entrevista con el presidente de la Cámara, Martín Menem, donde se insinuaba que “lo de Adorni es una operación”. Además, re-publicó un gráfico inspirado en la inteligencia artificial de Google, Gemini, en el que se visualizaba cómo es percibido el periodismo, destacando palabras como “Mentiroso, Vendido, Manipulador”.
Uno de sus mensajes más extensos concluía de la siguiente manera: “Quiero que sepan que mientras nosotros tengamos el honor de seguir conduciendo los destinos de nuestro país, no van a obtener ni privilegios ni pauta (al menos no de nuestra parte). Vamos a contestar cada una de sus mentiras, de sus operaciones y de sus injurias, y tendrán que hacerse responsables de las cosas que dicen como cualquier ciudadano de a pie”.
Milei también mencionó en redes sociales que “hay un fenómeno muy recurrente en los periodistas argentinos, o entre aquellas personas que dicen ejercer el periodismo, que es que ante la primera crítica que reciben acusan censura y violaciones a la libertad de expresión”.
El Presidente enfatizó que “nunca en la historia argentina hubo tanta libertad de expresión como hoy” y cuestionó la confusión entre libertad de expresión y “decir cualquier cosa sin ningún tipo de consecuencia”. Según Milei, “la libertad exige responsabilidad. Reclamar un supuesto derecho a poder decir lo que se les antoje sin consecuencias es reclamar el privilegio de poder seguir viviendo en la torre de marfil en la que vivieron durante muchos años. Sin embargo, la Argentina de los privilegios se ha terminado. Todos debemos hacernos responsables de nuestros actos. Hoy les toca enfrentarse a un ciudadano que llegó a Presidente y no le debe nada a nadie más que cumplir el mandato de cambio que nos dio el país, y que no tiene miedo de decir un par de verdades incómodas aunque a muchos privilegiados les duela”.
Asimismo, el Presidente consideró que el sistema de medios del país está plagado de “falsedades, operaciones e injurias”, sugiriendo que no refleja una verdadera libertad de prensa y que muchos de sus actores dependen de “la pauta oficial de algún gobierno”.









