El organismo presenta una perspectiva diferente a la del presidente Javier Milei, quien ha pronosticado en varias ocasiones una rápida desaceleración de los precios, incluso anticipando que a fines de marzo de este año el índice comenzaría a registrar cero en agosto.
Los documentos del FMI indican que el dólar no está en una posición de equilibrio y sugieren la adopción de un nuevo esquema de estabilización, apoyándose en un modelo de metas de inflación, conocido como inflation targeting.
El FMI destaca la necesidad de incrementar la acumulación de reservas y flexibilizar la política cambiaria para mitigar el riesgo de una apreciación excesiva del tipo de cambio.
Su análisis señala que el entorno externo sigue siendo vulnerable, dado que las reservas en divisas del Banco Central cubren solamente el 38% de lo necesario, mientras que la deuda pública externa representa el 197% de las exportaciones.
Para aumentar las reservas y evitar crisis en el exterior, el organismo subraya la importancia de mantener “un tipo de cambio competitivo” y advierte que, aunque los sectores energético y minero de Argentina tienen un gran potencial exportador, será crucial ajustar las políticas para prevenir ciclos de auge y caída, así como mitigar los riesgos asociados al fenómeno conocido como “mal holandés”.
Este fenómeno, causado por un fuerte ingreso de divisas por la exportación de recursos naturales, puede llevar a una apreciación de la moneda local, afectando negativamente la competitividad de otros sectores, incluida la industria.
El FMI argumenta que










