Horas antes del encuentro, las autoridades locales habían intentado limitar las reuniones espontáneas en los alrededores del icónico estadio. El alcalde de Nueva York y su departamento de policía justificaron la prohibición por diversas razones, incluido el hecho de que el presidente Donald Trump asistiría al partido (aunque al final no apareció en el estadio, mientras que la famosa cantante Taylor Swift sí estuvo presente). Antes del inicio de la contienda, la policía había advertido que solo se permitiría el acceso a quienes asistieran al partido o tuvieran un “asunto específico” en la zona. Sin embargo, tras el pitido final, la situación se volvió caótica.
Se produjeron enfrentamientos entre la afición y la policía, resultando en decenas de arrestos. Además, un grupo de seguidores de los Knicks se acercó al hotel donde estaba alojado el equipo de San Antonio y, al ver ingresar a Victor Wembanyama, lo hostigaron y le lanzaron objetos. Todo esto, en un clima de violencia inexplicable y creciente, a pocas horas del inicio del Mundial de fútbol en México, Canadá y, por supuesto, en Estados Unidos.
Wembanyama ya había criticado las agresiones sufridas por los aficionados de San Antonio después del tercer partido, al observar videos en los que hinchas de los Knicks atacaban a seguidores de los Spurs y les robaban sus camisetas. “Por supuesto, pienso que no debemos olvidar que esto es un juego. Simplemente estamos jugando un partido. Estoy totalmente a favor de la pasión, pero siempre con respeto mutuo. Es inaceptable”, había comentado.
Antes del partido de anoche, James Dolan, propietario de los Knicks, insinuó su rechazo a las restricciones impuestas por la ciudad para la celebración. Asimismo, Madison Square Garden Co. emitió un comunicado en el que acusaba al alcalde de convertir las calles cercanas al estadio en un “estado policial” para evitar que los aficionados festejen. Estas medidas también generaron el descontento de propietarios de restaurantes y bares cercanos, quienes enfrentaron dificultades para atraer clientes.
En el ámbito deportivo, Nueva York realizó una remontada histórica luego de estar 29 puntos abajo, acercándose así a su primer campeonato desde 1973. El quinto partido se disputará este sábado en San Antonio.
La anotación decisiva de OG Anunoby en los últimos segundos será recordada como una de las jugadas más memorables en la historia de los Knicks, según afirmó el entrenador Mike Brown. El equipo local logró la mayor remontada en la historia de las Finales de la NBA al vencer a los Spurs, celebrando con entusiasmo en el Madison Square Garden tras el último disparo de Anunoby que selló el triunfo, en medio de gritidos de euforia de los aficionados. Para dar contexto, Nueva York se fue al descanso con un marcador de 76-49 en contra, pero nunca se dio por vencido, quedando ahora a solo una victoria de alzar el anillo.
“Ese ha de ser el tiro más icónico en la historia del baloncesto neoyorquino”, dijo Brown. “Fue simplemente increíble”, añadió. Los Knicks ahora viajarán a San Antonio para el quinto partido, a una victoria de romper una larga sequía de títulos.
“No sé si ha habido una jugada más grande que cualquier otra en la historia de los Knicks”, comentó Brown. Pocos habrían imaginado tal desenlace al descanso, cuando Los Spurs mostraron su dominio con un récord de 14 triples anotados durante los dos primeros cuartos, mientras su estrella francesa (Wembanyama) parecía imbatible.










