Este desplazamiento adquiere un fuerte peso político, especialmente por el reclamo argentino sobre la soberanía de las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur. Sin embargo, la gestión busca enfocar la visita desde una perspectiva económica y comercial, presentándola como la “Semana Argentina”, una iniciativa similar a la que se desarrolló en marzo en Nueva York y que se replicará próximamente en París con el objetivo de atraer inversiones, destacando sectores como la energía y la minería. Ahora se están organizando los detalles para la “Argentina Week in London”.
Desde la Cancillería y la Casa Rosada se ha intensificado el trabajo, y la embajadora argentina en el Reino Unido, Mariana Plaza, junto a su colega Ian Sielecki en París, ya están coordinando la versión británica y la versión francesa del evento. En este sentido, Milei busca formalizar un acuerdo comercial con Gran Bretaña, considerando que el país, tras el Brexit, se ha visto fuera de la Unión Europea y sus acuerdos comerciales.
Los planes para la visita a Londres fueron confirmados el martes, justo antes del encuentro entre Argentina y Egipto, y se suman a otros cinco viajes que el Presidente tiene previstos antes de fin de año. Además de Londres y París, Milei planea asistir a la toma de posesión de Keiko Fujimori en Lima el próximo 28 de julio y estar presente en Bogotá para la asunción de Abelardo de la Espriella el 7 de agosto. También participará en la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, programada entre el 22 y el 26 de septiembre, así como en la cumbre de jefes de Estado y Gobierno del G20 en Mar a Lago, Florida, del 14 al 16 de diciembre.
Sin contar otros posibles viajes privados por motivos de conferencias o recepción de premios, el único evento oficial restante en la agenda de Milei es la cumbre del Mercosur en Montevideo.
Recientemente, Milei tuvo la oportunidad de viajar a Madrid para ofrecer una charla en la universidad católica CEU San Pablo, pero suspendió su participación en la cumbre del Mercosur en medio de la polémica por el cambio de Gabinete que involucró a Manuel Adorni, al que sustituyó Diego Santilli. Muchos especulan que una de las razones de esta decisión fue evitar un encuentro con Lula da Silva. Posteriormente, también se canceló el viaje a Estados Unidos para conmemorar los 250 años de la Declaración de Independencia, al notar que ningún líder extranjero asistiría a la celebración encabezada por Donald Trump.
El viaje a Londres no se dará como lo había imaginado Milei. Keir Starmer, quien intentará evitar un resultado similar al de Pedro Sánchez en España, está considerando una invitación a Milei para mitigar el impacto de su visita en la política británica.
Starmer anunció su renuncia como primer ministro el 22 de junio de 2026, tras enfrentar una grave derrota electoral, y permanecerá en su cargo hasta que el Partido Laborista elija a su sucesor.
A su vez, Nigel Farage, líder del partido Reform UK y amigo de Milei, hizo pública su renuncia como diputado con el objetivo de provocar una elección parcial en su distrito, una estrategia en medio de cuestionamientos sobre sus finanzas personales.
El reciente escándalo relacionado con un correo electrónico del Pentágono, que incluye un supuesto plan de Trump para cambiar su postura de neutralidad sobre las Malvinas en favor de la posición argentina, fue rechazado tanto por Marco Rubio como por Farage, quien expresó su interés en dialogar sobre el tema con su colega argentino. Farage, al igual que otros políticos británicos, considera que las Malvinas “son innegociables” y mantienen el “derecho de autodeterminación”. Mostró apertura incluso para viajar a Argentina para discutir esta cuestión con Milei.
Desde 2024, Milei busca formalizar una visita al Reino Unido, recordando su encuentro con el ex primer ministro Boris Johnson, y también tiene en mente conocer a Mick Jagger, líder de los Rolling Stones. De materializarse, sería la primera visita oficial desde la de Carlos Menem en 1998, un contexto que se distanció considerablemente del actual y en el que Menem fue recibido por todos los actores clave del Estado, incluida la reina Isabel. En aquel momento, las relaciones sobre el conflicto de Malvinas estaban en un marco de seducción mutua y acuerdos de cooperación, bajo lo que se conoce como el Paragua de Soberanía—cooperación en aspectos externos mientras que el diálogo sobre soberanía permanecía cerrado.
Los libertarios sostienen una postura firme a favor de la recuperación de las Malvinas, y Milei ha reiterado en diversas ocasiones su intención de reinstaurar el control sobre las islas. Confían en que su alianza con Trump pueda favorecer la recuperación del archipiélago.
En contraste con las tensas relaciones del kirchnerismo con Londres, han moderado su postura. Por ejemplo, no protestaron ante el reciente paso del buque militar británico HMS Medway en aguas bajo jurisdicción argentina. Además, mantienen protestas retóricas ante los avances petroleros de empresas israelíes y británicas que proyectan comercializar crudo desde las Malvinas a partir de 2028, lo cual podría alterar significativamente el interés geo-estratégico del archipiélago.
Asimismo, han manifestado su intención de negociar con el Reino Unido la flexibilización del embargo de armas que este mantiene sobre Argentina.
Desde la última reunión entre los ex cancilleres Diana Mondino y David Lammy, no se han llevado a cabo nuevos encuentros bilaterales entre ministros de Relaciones Exteriores. Entre las demandas británicas se encuentran la reanudación de vuelos de LATAM entre San Pablo y Mount Pleasant con escalas en Córdoba, el levantamiento de sanciones a empresas petroleras que operan en torno a las islas y una mayor aceptación de las normativas pesqueras del archipiélago. A cambio, Londres está dispuesto a retomar la identificación de los soldados argentinos caídos en la guerra de 1982.










