“Son hipótesis”, expresó Colombo al ser consultado sobre las fechas que han circulado en los medios. El arzobispo de Mendoza dejó claro que ni él ni el Episcopado tienen días confirmados para la visita, subrayando: “Todavía estamos esperando la confirmación general, que es la más importante”.
Colombo también indicó que los especialistas enviados por la Santa Sede ya han visitado Argentina con un objetivo definido: identificar las posibles locaciones para la gira papal y comenzar a planificar la logística que implica un viaje de tal envergadura.
“Es una visita que se realiza con expertos para evaluar lugares”, precisó. El operativo va más allá de la agenda religiosa.
El presidente del Episcopado explicó que alrededor de un viaje papal se necesita un complejo engranaje que contempla la seguridad del Pontífice, los representantes de diversas áreas del Vaticano y los periodistas acreditados que cubren cada desplazamiento. “A veces creo que llegan hasta ochenta”, apuntó sobre la cantidad de corresponsales que acompañan al Papa en sus giras internacionales.
Ante la mención del 9 de noviembre como posible fecha de llegada, Colombo bromeó: “Estamos todavía peor que yo con el desembarco”, refiriéndose a su llegada tardía al aeropuerto para recibir a Banach.
El arzobispo fue claro al diferenciar entre las especulaciones y la información formal que maneja el Episcopado: “Son hipótesis”, repitió. Además, agregó que, si se confirma la visita, la fecha dependerá de cómo se coordine el itinerario con Perú y Uruguay, los otros dos destinos de la gira.
“Hay que ver cómo se compagina con Perú y Uruguay”, comentó. Argentina no es el único destino involucrado y esa variable incide directamente en los días disponibles para cada parada.
En cuanto a la duración de la estancia del Papa en Argentina, Colombo no confirmó ni desmintió la versión de tres días, pero expresó un deseo de que sea más. “Nos gustaría más”, admitió, fundamentando su deseo en la diversidad geográfica y cultural del país: “Es muy largo y amplio, con realidades y culturas distintas que sería hermoso poder conocer en persona”.
Además, el arzobispo de Mendoza enmarcó la visita en el contexto del pontificado actual: “Sabemos que es el comienzo de su pontificado y seguramente tendremos otra oportunidad para un bis, si Dios quiere”, expresó, con la esperanza de que esta primera gira abra la puerta a futuras visitas.
La entrevista tuvo lugar en el contexto de la llegada de monseñor Michael Wallace Banach a Argentina. El diplomático estadounidense asumió como nuevo representante de la Santa Sede tras completar su misión en Hungría y fue recibido en Ezeiza por Colombo y otras autoridades eclesiásticas, así como por el secretario de Culto de la Nación, Agustín Caulo.
Colombo caracterizó a Banach como un hombre de amplia trayectoria diplomática, comenzando su carrera en Bolivia en los años noventa, donde permaneció cuatro años, y luego ocupando diversos cargos en organizaciones internacionales en Suiza, donde la Santa Sede participa en debates sobre desarme y cuestiones nucleares.
Entre las misiones más desafiantes, Colombo destacó su labor en Papúa Nueva Guinea, que describió como un “destino muy difícil, de tipo misionero”. Antes de llegar a Argentina, el nuncio estuvo en Hungría, un país considerado “exigente” por sus particularidades en el contexto europeo.
“Recibimos a un diplomático de gran preparación y con muchas ganas de conocernos y de servir a la Iglesia en Argentina”, resumió Colombo.
Más allá del protocolo, el encuentro entre Colombo y Banach tuvo un matiz personal, ya que ambos fueron compañeros de estudios en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, dirigida por los jesuitas, en los mismos años. “Recordamos a profesores comunes”, relató Colombo. El nuevo nuncio mostró una memoria excepcional al recordar detalles de los docentes: “Se acordaba perfectamente hasta de los gestos y las muecas de los profesores”, describió Colombo con simpatía.
El arzobispo aclaró que ninguno de los dos es jesuita; ambos son sacerdotes diocesanos. La Pontificia Universidad Gregoriana, comentó, es una prestigiosa institución educativa abierta a sacerdotes de diversas ordenes y diócesis.
Sobre el perfil humano del nuevo nuncio, el presidente del Episcopado fue contundente: “Es una persona muy sencilla, muy jovial, con buen humor”. Destacó su capacidad comunicativa como uno de sus rasgos más destacados.
Banach habla español de manera fluida. “Perfectamente”, respondió Colombo cuando se le preguntó sobre el idioma. “Muy fluidamente”, reafirmó.
La conversación derivó hacia el legado del papa Francisco en Argentina. Colombo destacó la paradoja de un pontífice argentino que nunca ha visitado su país durante su mandato, ofreciendo su propia interpretación: “No nos visitó porque nunca se fue”. Para el arzobispo de Mendoza, Francisco ha estado presente de otras maneras: “En nuestras mesas, en nuestros diálogos, en tantas cosas que lo hicieron muy, muy presente”.
Colombo consideró que Francisco permanecerá como una figura de proyección global surgida de una realidad particular: “Lo que es ejercer un ministerio de esas características globales saliendo de una realidad tan particular como la argentina. Eso le exigió a él ponerse en un lugar de mucha preparación. Y lo hizo holgadamente”, concluyó.










