El legislador porteño Leandro Santoro ha estructurado una crítica multidimensional contra lo que define como una crisis de endeudamiento sistémico bajo la administración de Javier Milei, rechazando las explicaciones simplistas que intentan reducir el fenómeno a una cuestión de responsabilidad individual o falta de pericia técnica por parte de los usuarios.
Desde la perspectiva de Santoro, el endeudamiento contemporáneo en Argentina ha dejado de ser una herramienta de movilidad ascendente o consumo extraordinario para transformarse en una estrategia de supervivencia básica. El legislador sostiene que las familias no recurren al crédito para “crecer” o adquirir bienes de lujo, sino para “sostener la vida que tenías” ante el desplome vertical del poder adquisitivo. Esta deuda estructural es el resultado de una brecha insostenible entre los ingresos reales y el costo de vida, donde el crédito actúa como un paliativo precario para cubrir gastos cotidianos como alimentación, servicios y alquileres, empujando a los trabajadores a un espiral de pasivos financieros de difícil retorno.
Uno de los puntos más agudos de su análisis se centra en las plataformas digitales y billeteras virtuales, a las que calificó como un “delirio tropical” debido a la falta de marcos regulatorios efectivos que permitan tasas de interés usurarias. Santoro advirtió que, en el ecosistema de las fintech, existen operaciones que pueden alcanzar costos financieros totales superiores al 1000% anual. El dirigente enfatizó que esta problemática excede las facultades de la Legislatura de la Ciudad, señalando que es imperativo que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) asuma su rol como autoridad de aplicación nacional para intervenir en estos mercados, evitando que la innovación tecnológica sea utilizada como una fachada para la usura desmedida.
Santoro rechazó de forma tajante la narrativa gubernamental que identifica a la “falta de educación financiera” como la raíz del problema. Para el legislador, este argumento es una “hijaputez” ideológica que busca trasladar la culpa del fracaso económico a la víctima del sistema. Al focalizar en la formación del individuo, el Estado ignora deliberadamente las prácticas comerciales agresivas y abusivas que aprovechan la desesperación de quienes no tienen otra alternativa que el crédito. Santoro sostiene que la vulnerabilidad económica no se soluciona con cursos de finanzas, sino con una regulación estatal firme que limite la capacidad de las entidades para imponer condiciones predatorias sobre sectores desesperados.
Frente a este diagnóstico, el dirigente presentó iniciativas concretas orientadas a mitigar el abuso y aliviar la carga de los deudores:
- Registro de Agencias de Cobranza: Un anteproyecto para regular y sancionar a los agentes de cobranza extrajudicial, prohibiendo prácticas de hostigamiento como el contacto con familiares o las presiones en horarios indebidos.
Refinanciación de Deuda: Gestiones con la banca privada que resultaron en la adhesión de diez entidades para ofrecer líneas de crédito de refinanciación. Esta propuesta busca reemplazar deudas con tasas asfixiantes del 300% por nuevas líneas con tasas cercanas al 35%, permitiendo una salida viable para miles de hogares atrapados en el sistema financiero.









